LOS RECORTES EN SALUD, MATAN.

Se acaba de publicar un informe  elaborado por 13 organizaciones llamado “Deficiencias e inequidad en los servicios de salud sexual y reproductiva e España”. En él se valora la situación del sistema público de salud en España tras la reforma de 2012. Pero, para variar, lo hace  pensando en las mujeres, en cómo son tratadas cuando son atendidas en el sistema público de salud.

repago

Por ejemplo, la reducción de los servicios de salud mental, tuvo un efecto directo en las mujeres, principales usuarias de este servicio que tuvo que reducir tratamientos,  pasando a dar solución al problema  de forma generalizada con medicamentos, los ansiolíticos. De hecho los consumen el 21 % de las mujeres, frente al 11 % de los hombres.

El informe recuerda medidas que en su momento nos indignaron porque causaron graves prejuicios, como fue el copago, o mejor llamado repago de los medicamentos, aunque hoy la medida ya no existe en esta Comunidad autónoma, gracias al cambio de Gobierno. Para que luego digan algunos que da igual que gobiernen unos u otros.

Pero el  copago farmacéutico, fue  una medida con  consecuencias directas sobre la salud de las mujeres, que sentó especialmente mal a las  mujeres mayores, que suelen sufrir patologías crónicas y perciben    pensiones no   demasiado generosas. Muchas de ellas, renunciaron directamente a los  tratamientos que necesitaban, en vista de su imposibilidad de pagárselo. No parece demasiado justo que la calidad de vida de las  mujeres ancianas quede mermada porque no pueden adquirir medicamentos que aliviarían sus dolencias. Así que es de agradecer el esfuerzo de nuestros actuales políticos valencianos, para que casi un millón de personas, pensionistas o con rentas muy bajas, no tengan que renunciar a medicarse y hayan dejado de pagar con sus pensiones la fiesta del derroche y la corrupción que otros se montaron.

A día de hoy, y desde el 2013, algunos anticonceptivos hormonales dejaron  de estar cubiertos por la Seguridad Social,  por lo que las mujeres tuvieron que buscarse la vida por su cuenta si eran partidarias de una maternidad responsable y  una sexualidad sin condiciones. Tuvieron que rascarse el bolsillo y financiar el tratamiento que la sanidad publica les negaba,  lo que supuso aumentar, evidentemente, la  carga económica de cerca de un millón de mujeres, según estima la Federación de Planificación Familiar estatal.

Para  las jóvenes, los recortes en sanidad también tuvieron consecuencias porque se redujeron  drásticamente los programas de prevención de enfermedades de transmisión sexual, siempre necesarios, para prevenir y detectar antes de que la ignorancia o la imprudencia comprometan gravemente la salud de las chicas.

En relación  a la interrupción voluntaria del embarazo,  dice el informe que en la mayoría de los casos se producen en centros privados por lo que son las propias mujeres o sus familias quienes hacen frente al gasto. Por cierto , dice el informe que la nueva ley de plazos, arrancada a Gallardón, está dando ya sus primeros resultados favorables, ya que está descendiendo el número de abortos practicados, lo que siempre es un éxito.

En 2012  se adelgazó  el presupuesto real del Plan Nacional contra el Sida en un 90 %, lo que implica dejar de afrontar un tema que sigue siendo igual de peligroso y comprometedor para la vida de las personas. Contraer a estar alturas esta enfermedad, cuando puede ser evitable es un hecho lamentable e indefendible.

Y para rematar hay que señalar   lo que cuenta el informe sobre los recursos asignados para la lucha contra la violencia de género.

En cifras totales, el presupuesto del  Ministerio de Sanidad y Servicios  para la prevención de la violencia machista se  ha reducido un 21.6 %. En políticas de igualdad, un 18 %.

Cuadra eso bien poco con un Gobierno preocupado de verdad por la violencia, empeñado en erradicarla. Dice mucho, por el contrario, de quien  es capaz de  guardar un respetuoso minuto de silencio por respeto y recuerdo a las mujeres asesinados, y a continuación, regatea presupuesto y ningunea las medidas necesarias para que efectivamente no haya más asesinatos.

Los recortes matan, y perjudican la salud. Y no es un lema, es una realidad. En el caso de las mujeres, como se ha visto, de forma concreta y objetiva, por lo que de la misma forma, con la misma concreción hay que reclamar la reversión de los recortes y la recuperación de un sistema publico de salud que cuide a las personas y  no las discrimine ni por ser mujeres, ni por ser pobres.

 

 

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