CAROS DESPISTES

Hay gente muy despistada a la que hay que avisar de la cercanía de las elecciones. Y es probable que a cambio de la información recibamos un bufido, un exabrupto más o menos crudo, una andanada de críticas descalificatorias. Es la reacción habitual del que anda preocupado por sus cosas, pongamos que porque no llega a fin de mes a pesar de que echa más horas extras que un tonto, que tampoco le hacen rico porque como no las cobra…

Pasa de la política la que está entre los veintimuchos y los treintaypocos  pensándose lo de la maternidad, sabiendo perfectamente que  en cuanto aparezca con el cuento por la empresa, la pondrán de patitas en la calle,  eso sí,  muy amablemente.

Y  le interesa poco o nada la política, al chaval que siempre oyó en su casa, dicho con la mejor de las intenciones,  aquello de “estudia  para tener  un buen trabajo”, y ahora se encuentra con ya no es un chaval , ha estudiado dos carreras y tres masters, y sólo encuentra trabajos tan precarios como  mal pagados

Tampoco  tiene ni idea de política, ni maldito interés en tenerla,  esa pensionista, que estira su pensión como si fuera chicle, aunque sin poder  hacer milagros como Cristo con los panes y los paces, y al final se desespera porque no hay derecho vivir toda una vida luchando, para acabar contando los céntimos y comiendo huevos todos los días.

Ni siquiera piensa votar ella, la que está pendiente de unas pruebas que marcaran la diferencia entre la salud y la enfermedad y que  lleva esperando desde hace demasiados meses, porque la sanidad pública, que los anteriores gobiernos fueron desmontando ladrillo a ladrillo, es lenta, tan lenta que ella se está desmoronando en esa incertidumbre que no la deja vivir.

Todos ellos contestarían si se les preguntara que pasan de la política, que se la trae al pairo las elecciones, quienes se presenten y quienes ganen, que más les da si son todos iguales, ladrones, corruptos, …si van a lo suyo, si son ineptos….  Y se equivocan tantísimo….

De quien gobierne este país, depende que vivamos en blanco y negro o en color. Depende que haya  salarios y pensiones dignas, obligaciones para todos y privilegios para nadie.  Del gobierno dependerá que la gente joven encuentre  ventanas de oportunidad, o que  las mujeres puedan  salir a correr o a disfrutar la noche cuando les de la gana y tener hijos cuando quieran porque serán dueñas de sus cuerpos- Es el Gobierno el único que puede proteger a las criaturas  de la pobreza y la exclusión o aplicar políticas de sostenibilidad con el medio ambiente, para mantener vivo un planeta que estamos destruyendo con alegría suicida.

Todos, absolutamente todos, los aspectos de nuestra vida están relacionados con la política, con quienes la protagonizan y sobre todo, con quienes nos gobiernan. Así que, ante la cercanía electoral, ponerse la escafandra y pretender darle la espalda a una realidad tan comprometedora es una enorme imprudencia que podemos pagar cara.

Para evitarlo, a pesar de la desconfianza hay que poner las antenas y escuchar las propuestas. No todos dicen lo mismo. No todos se comportan igual. No hay que dejar que nos lo cuenten, sino que hay descubrirlo con el esfuerzo necesario. Se trata de no vender barato , ni regalar el voto porque es nuestra mejor arma para dar pasaporte a quienes lo van a utilizar en su propio beneficio  y la mejor herramienta para  llevar a los despachos de poder a quienes van a solucionar problemas y no a crearlos, a los que hablan de nuestra existencia diaria y nos ayudan a vivir mejor.

No es tan difícil. Ustedes no son tontos. Y ellos no son tan listos.

 

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TONTOS Y LOCOS

A VOTARPuede parece petulante, pero a estas alturas, la decisión sobre el voto es evidente. Si usted es de lo que cree que este país tiene como principal problema el asunto de las banderas, o los lazos y su variedad cromática… Si para usted es fundamental que haya toros en las plazas para ser descabellados como toca y no en la dehesa pegándose la vida padre…. Si es de los que piensa que la caza es un bien cultural a proteger como exponente de la civilización, o sueña con poder tener en casa fusiles y automáticas con los que acribillar a hipotéticos atacantes que pretendan atentar contra su honor,…Si es de los que tararea “soy el novio de la muerte” mientras que se ducha o le tiemblan las rodillas cuando ve a los legionarios desfilar tiesos y mayestáticos con su cabra…ya lo debe tener claro.

Si está convencido de que las pensiones son un gasto recortable aunque ello suponga recortar la vida de las personas porque, total, al final de su vida, ya no son productivas…Si cree que la gente joven, hoy en día, es demasiado zángana y quejica.. .Si es de los que opina que las mujeres tienen la culpa de lo que les pasa porque han sacado los pies del plato y se empeñan en estar donde no deben, a horas no apropiadas, provocando con vestimentas inadecuadas, saliendo a correr sin la protección de un recio varón español…

Si es usted de los que llena la nevera con altísimos principios morales y opina que quien cobra salarios de miseria es porque es un fracasado/a que no ha sabido hacer el esfuerzo necesario para labrarse un futuro digno. Si está convencido de que el trabajo dignifica aunque sea con jornadas de 12 horas a tres euros la hora, que la gente se ha vuelto muy delicada y protestona y se queja de todo. Si cree que la mejor asistencia médica ha de ser para el que se la pueda pagar y que enfermar no teniendo dinero es una costumbre que perjudica la sana convivencia. Si está convencido de que la educación, más allá de las cuatro letras, solo es rentable para quien sacará buen partido de ella porque, al fin y al cabo, pertenece al mundo de los triunfadores por tradición familiar.

Si cree que quienes vienen en patera y no se ahogan en el mar, deberían haberlo pensado antes, porque aquí no hay para tanta gente y su desesperación hace que la gente decente se sienta amenazada…

Si cree que la corrupción no es para tanto, solo una patraña, un invento disparatado fruto de una conspiración global para desacreditar a políticos de raza. Si en realidad, la política no le interesa porque cree ser demasiado espabilado para caer en las trampas de unos y otros….

Sobre todo si es usted persona de orden, de ese orden sustentado en el ordeno y mando, en el silencio de los corderos antes de ir al matadero, en el miedo que sustituye al respeto, en la mano dura que castiga sin miramientos, porque no es partidario de segundas oportunidades y palabras como solidaridad, sostenibilidad o concordia, le suenan a monsergas de gente débil y sin espíritu, usted ya debe tener decidido su voto.

Vote dentro de dos semanas. Con orgullo y la cabeza bien alta. Está en su derecho. Ese derecho que no siempre ha existido, como muchos otros que usted disfruta y que pueden estar en peligro de desaparición. Así que vote, pero no lo haga a tontas y locas. Y, a ser posible, no se lo regale a tontos y locos.

MATANDO EL TIEMPO

Este pasado fin de semana tuvimos que cambiar la hora de nuestros relojes en ese baile que sucede dos veces al año y que nos deja unos días algo más desorientados de lo normal, con trastornos del sueño que alimentan debates generalmente poco productivos. Es posible que sea una de las últimas veces que pasamos por la experiencia ya que el Parlamento Europeo parece decidido a acabar con esta medida a partir de 2021. Va a hacer caso a una evaluación promovida desde Bruselas en la que participaron casi 5 millones de personas que en su gran mayoría , 80% , opinaron que había que dejar los relojes en paz. Ahora solo falta determinar si nos quedamos con el horario veraniego o invernal, cuestión que también tiene su intríngulis y que hay esperar que no tardemos demasiado en resolver. hora cambiada

En todo caso, hablar de tiempo no es tanto hablar de horarios como del uso que hacemos de él. Aunque es cierto, para qué nos vamos a engañar, que el cambio se hace en función de parámetros que tienen más que ver con la economía, como la influencia sobre el turismo o el ahorro energético, que con el bienestar , por ejemplo, para favorecer el descanso de las personas.

En cualquier caso, se puede aprovechar la coyuntura para reflexionar sobre el uso que damos al tiempo, o mas bien, a contrastar como el tiempo nos usa a nosotros.

No hay expresión más desafortunada que aquella de “matar el tiempo” sobre todo porque en realidad es el tiempo quien nos mata a nosotros. Así que desaprovecharlo es un crimen, del que nosotras somos las víctimas literalmente. El sentimiento de estancamiento mencionado es propio sobre todo de las edades tempranas, cuando uno puede sentarse a esperar a que le crezca el bigote y se aburre, bendito aburrimiento, creyendo que la vida es lineal y sin sobresaltos y el tiempo del que disponemos, infinito.

Luego llega, sin embargo, un momento vital, que cada persona vive de forma y en momento diferente, en el que la existencia se desmadra, en que todo es un torbellino de emociones, de obligaciones, de responsabilidades, de descubrimientos y no hay momento libre para mirar la hora en que vivimos. Puede ser la obtención de un trabajo, la maternidad o la paternidad, la transición de ser cuidado a ser cuidador/a…pueden ser diversas circunstancias, previsibles o no, las que nos privan de un capital irrecuperable que es el tiempo.

En lo laboral, seguimos viviendo una cultura que valora el presentismo, aunque sea para estar mirando el vuelo de las moscas y los horarios infinitos como símbolo del compromiso profesional, sin entender que ,a veces, más no es mejor, sino simplemente postureo o acumulación de errores. Sin mencionar aquellos empleos cuyas condiciones de trabajo son dignas de un esclavo de la antigua Grecia, con una disponibilidad absoluta y una explotación obscena manifestada en jornadas inacabables y horarios infernales.

El tiempo es el perro que muerde el culo de las mujeres, dicen, porque ellas acumulan jornadas imposibles, por aquello de haber salido de sus casas para abordar en legítimo derecho proyectos profesionales . Pero la contraparte, excepto honrosas excepciones, todavía no ha entrado, dispuesta a asumir esa mitad de lo doméstico que en justicia le corresponde. Y alguien tiene que hacer las camas.

Hacer del tiempo un aliado sin alimentar un conflicto permanente que nos desgasta, exige racionalizar los horarios conciliando las obligaciones personales, familiares y laborales no sólo desde el enunciado, sino consolidando políticas públicas, servicios, recursos y medidas. No basta con cambiar la aguja del reloj dos veces al año.