AUTOCRÍTICA FALLERA

Ya han brotado como setas en los rincones de la ciudad esos monumentos  falleros con fecha de caducidad que se alzan más o menos poderosos, según el capital invertido, lanzando críticas irreverentes y gamberras que a estas alturas a nadie asustan, ni molestan.. Y si lo hacen, ya pondrán  cuidado en disimularlo, porque no hay escudos protectores que permitan a nadie estar blindado frente a la mirada ácida del mundo fallero. Seas autoridad, eclesiástica o política, o si formas parte del famoseo local,  nadie te salva de recibir lo tuyo, sobre todo si durante el año te has puesto a tiro, cometiendo más errores de los permitidos.

 Son fallas y la ciudad cambia de aspecto en un plis plas. Y las calzadas se convierten en aceras donde todo el mundo transita con alegría y los semáforos parecen postes que guiñan el ojo, sin que nadie les haga ni puñetero caso. Es el momento de la anarquía, de ese caos asumido en el que la movilidad sostenible, eso de organizar los traslados urbanos respetando el derecho de las personas, se convierte en una utopía, aunque por otra parte, los coches, el eterno enemigo,  es absolutamente derrotados en estos días en los que han de tomarse un descanso obligado. falleras

Es la semana donde algunos añoran el silencio de un monasterio de frailes con voto de silencio, porque aquí  el ruido, el ruido tonto e innecesario, se convierte en un fondo obligado a casi todas las horas del día. Buena culpa la tienen las criaturas que  van tirando esas bombetas ridículas que los preparan para cuando les toque y crezcan,  y  les sea permitido  tirar unos  petardos ensordecedores y mucho más peligrosos.

Es la fiesta valenciana por excelencia, que muchos esperan todo el año para vivirla a todo tren. Pero en todo caso, la diversión no está reñida con la reflexión,  y la capacidad de juicio y razonamiento no debe desaparecer frente a estímulos lúdicos por muy ruidosos que sean éstos. Tampoco se hace ningún favor a la Fiesta si nos empeñamos en no aplicarle la misma mirada crítica que las Fallas utilizan al analizar la realidad que las rodea.

La Universidad de Valencia ha realizado recientemente un Informe que analiza  las Fallas de la ciudad de València desde una perspectiva de género. Y sus conclusiones son previsibles.

Dice el estudio que en Valencia, la presidencia de las más de 200 fallas plantadas  la ostentan hombres en el 88% de los casos,  con porcentajes similares en las vicepresidencias. La competencia de la Tesorería ya va siendo desempeñada por más mujeres aunque  ellas son abrumadora mayoría en la delegación de infantiles. No solo la organización, sino también los monumentos responden a una realidad que pone en el centro a los hombres. En el 48% de los casos, los remates que es la parte con más visibilidad que corona las fallas,  representa a hombres. El 71% de los ninots representan a varones y cuando son figuras femeninas, en el 63% de los casos son hembras, que no mujeres, hipersexualizadas hasta la caricatura.

No se trata de amargar la fiesta a nadie, ni de negar que  se detectan señales muy positivas del compromiso con la igualdad del mundo fallero.  Se podría decir que el objetivo es dar una ración de su propia medicina a la fiesta fallera, para que se autoanalice con la misma frescura y sinceridad que utiliza en sus análisis externos. El esfuerzo quizás pique un poco, pero seguro que redundará en una fiesta más igualitaria y por eso, más justa y con un enorme futuro por delante.

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LA NÓMINA DE MANUELA Y PEPE

Mañana es el Día Mundial contra la brecha salarial que es ese concepto que muchos miran de reojo porque les parece artificioso y carente de realidad. Un invento de algunas mujeres quejicas a las que gusta hacerse las víctimas. Les parece imposible que, en un tema tan sensible como la pasta, las mujeres puedan sufrir una discriminación tan brutal por mucho que lo reconozcan organismos internacionales, Administraciones y evidentemente las propias mujeres a las que, en su inmensa mayoría, nadie debe convencer de la discriminación económica que sufren. algo con pene

En el Día contra la brecha salarial es oportuno intentar aclarar ideas a los escépticos, en especial si sus dudas provienen del desconocimiento y la falta de información y no de la testarudez enquistada de quienes no quieren atender a razones. El hecho es que esa diferencia salarial no es individual, sino considerada colectivamente. Quizás la nómina de Manuela y de Pepe, ambos trabajadores de igual categoría en la misma empresa sea exactamente igual. Pero si sacamos la media de las nóminas de todas las Manuelas y la comparamos con la de todos los Pepes, es seguro que entre las cantidades finales habrá una diferencia a favor de ellos. Seguro. En concreto, una diferencia de 6000 euros anuales, aproximadamente, que es una cantidad suficientemente importante como para no rendirse en la denuncia constante y la exigencia de rectificar tamaña injusticia.

Las razones están a la vista si se sabe y se quiere verlas. Para empezar, porque las ocupaciones que ocupan mayoritariamente ellas se pagan peor que las de los varones. Ocurre hasta en la supuestamente igualitaria Administración Pública, en la que entre el sueldo, por ejemplo, de los conductores (ellos en su mayoría) y el de las auxiliares de enfermería (ellas, siempre cuidando) aun siendo del mismo grupo, hay una diferencia anual superior a 4500 euros.

Hablamos siempre de un cómputo global porque las causas son globales. Son las mujeres las que ocupan en un 75% de los casos los trabajos a tiempo parcial, cuya hora de trabajo se paga un 27% menos que cuando se trabaja a tiempo completo. Son ellas las que no tienen acceso a pluses que premian la disponibilidad (¿y quien estaría a la hora de la cena de los niños?) o la peligrosidad (¿porqué a las limpiadoras no les toca nunca el plus de peligrosidad por productos químicos?)

Cualquiera puede entender que los frecuentes agujeros en las carreras profesionales de las mujeres para atender el cuidado de menores y dependientes, no son demasiado beneficiosos para sus posibilidades de promoción, ni para sus cotizaciones que serán causa después de pensiones muy bajas, todavía más bajas.

Esta es la brecha salarial que una parte de la sociedad mira con escepticismo, cuando no con burla o mala leche, pensando que ellas exageran, dramatizan o se quejan de vicio.

La mala vida no permite malos vicios y las mujeres tienen mucho que pelear como para permitirse distracciones. La brecha salarial existe y duele pero la primera estrategia para derrotarnos es intentar desmentir la existencia del problema para así impedir el abordaje de soluciones. Hay otras: la fingida solidaridad sabiamente mezclada con el postureo, la eterna postergación ante urgencias más fáciles de resolver, el reconocimiento de la propia impotencia que no manifiesta más que la incapacidad de dar respuesta a los problemas …

De todo eso, las mujeres están muy hartas. Tanto que el próximo 8 de Marzo, salimos a la calle con la loca y radical pretensión de que, de una vez por todas, nuestro trabajo se retribuya con justicia: ni un euro de más, pero ni uno de menos.

SAN VIOLENTÍN

Andan las feministas alborotadas porque no contentas con estar organizando una huelga feminista que el 8M haga retumbar las calles de este país, pretenden además, a modo de aperitivo, organizar lo que algunas llaman el Día de San Violentín.

suspendido s valentinSan Violentín es alguien a quien todos conocemos aunque quizás con otro nombre. Es un tipo bajito y rollizo, que suele andar medio desnudo o con un fardo entre las piernas, a modo de pañales. Tiene alas, pero no es una compresa. Va armado con un arco y unas flechas. Ofrece en resumen una apariencia simpática, casi tierna bajo la que traslada, según han descubierto estas mujeres tan observadores, una oferta tramposa y muy peligrosa.

Si se ha hecho tan famoso es, obviamente, porque tras su apariencia dulzona y pasteleada, se hinchan los bolsillos multitud de negocios más o menos lícitos que, siguiendo la ley de la oferta y la demanda, saben que para que sus ofertas triunfen hay que encender la llama de la demanda. Y nadie mejor para la campaña publicitaria que esta criatura que predica que el amor es más grande cuanto más caro es el regalo que se hace en esta fecha a la persona elegida.

Por eso, el angelito gordo acompañado de lemas más o menos cursis, aparece en anuncios y slogans desde donde pueda convencernos de que compremos brillantes, perfumes, flores o ropa interior. Hasta ahí, nada diferente a lo que suele pasar con otros individuos similares, como Papa Noel, exótico inmigrante que vende más que la castañera de toda la vida, o como otros festejos como Halloween que permiten hacer más caja que celebrar la fiesta de Todos los Santos, por muy santos que éstos sean.

El problema es que este angelito dispara flechas que matan de verdad. Porque en el fondo de su discurso en pro del amor absoluto y la fidelidad eterna subsisten mensajes que resultan letales para algunas mujeres y son origen de tristísimas experiencias sentimentales para las personas en general.

Y es que hay cosas que no admiten bromas. Predicar que el amor es ciego, es garantizar que muchas mujeres ignoren inequívocas señales de que ese hombre no merece su atención. Afirmar que el amor todo lo puede, es condicionar a otras muchas a echar a perder su vida, a veces literalmente, esperando que cambien hombres que no tienen ninguna intención de hacerlo.

Cantar al amor eterno es ignorar que los seres humanos tienen derecho a evolucionar a lo largo de su vida, cambiándolo todo, desde su apariencia a sus sentimientos. Imponer un único modelo de amor es uniformar un sentimiento que por definición no tiene reglas y cada cual vive a su manera, sin encajar en ese molde prefabricado de miradas húmedas y sonrisas embobadas.

Y para acabar, está por demostrar que la pareja sea un requisito obligatorio para que las personas puedan ser felices, porque en el siglo XXI, la realidad es que se puede ser mujer completa, feliz y con una vida plena aunque no se tenga pareja y se comparta vivienda con un canario. Una certeza que nos ha costado adquirir, machacadas durante siglos con ese peligroso mito de la media naranja a la que hemos buscado sin descanso, forzando elecciones a veces muy desafortunadas.

Por todo ello, en el día de San Valentín, no pasa nada por hacer un generoso regalo a la pareja si uno la tiene y la disfruta porque es una relación placentera y productiva. Pero en caso contrario, es la oportunidad, la coartada perfecta para hacerse un autoregalo, para recordar que, en realidad, el único amor imprescindible es el amor propio.

ESCLAVAS

Esclavas son quienes trabajan a cambio de nada o de muy poco. Se supone que ya no hay. Es creencia generalizada que la Humanidad ha ido progresando y superando realidades que hoy consideramos vergonzosas y degradantes.

Banksys Maid. Camden North London.Pero a nadie choca y esta perfectamente normalizado que en nuestras casas entren mujeres que sustituyen a las que allí viven cuando salen cada mañana a defender su puesto laboral con uñas y dientes, dado lo difícil que ha sido en mucho casos conseguirlo y lo complicado que es mantenerlo.  Hoy son residuales las mujeres que entienden que su supervivencia debe correr a cargo de persona ajena que las mantenga.

Sin embargo queda oculto el hecho de que su derecho a trabajar se sustenta en  que otras mujeres entren en sus casas para hacerse cargo del rol que les sigue siendo adjudicado casi en exclusiva: el  cuidado de menores y dependientes y las tareas domésticas en general. La corresponsabilidad sigue siendo, excepto honrosas excepciones, un concepto bastante teórico pero atender debidamente a las criaturas menores de 3 años es una responsabilidad ineludible. Y solo el 8  % de ellas tienen plaza pública en escuela infantil.

Las esclavas del siglo XXI  no son  un colectivo minoritario. Hay cerca de 700.000 en todo el Estado, el 80% de ellas de otras nacionalidades. Aunque sólo 420.000 están dadas de alta en la Seguridad Social, a pesar de que es obligatorio desde 2012.   Su salario cuando trabajan a tiempo completo es hasta el 40% menor que el de cualquier otro trabajador, lo que no es una brecha salarial sino un precipicio,  aunque, ciertamente,  la mayoría de ellas trabajan a tiempo parcial. Son esclavas porque su salario es indigno y la regulación de sus condiciones de trabajo inexistentes. Nadie ha establecido sus horarios, sus vacaciones, sus descansos. No  tienen derecho a la prestación por desempleo. Cuando se jubilan sus pensiones son todavía más ridículas que las del resto: 520 euros/mes

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) suscribió en 2011 un Convenio, el 189,  que es un acuerdo de mínimos, reconociendo que el trabajo doméstico sigue siendo infravalorado e invisible, realizado principalmente por mujeres, muchas de las cuales son migrantes o forman parte de comunidades desfavorecidas, por lo que son más vulnerables a la discriminación con respecto a las condiciones de trabajo, así como a abusos de sus derechos humanos. Todos los países debían suscribirlo y llevar adelante las medidas que les garantizaran  dignidad y respeto en todos los países. Diecisiete ya lo han hecho,  pero el gobierno español del PP pidió prórroga. Y se la dieron, porque se comprometió a que en 2018, asumiría el Convenio con todas sus consecuencias. Pero al mentiroso como al cojo se le pilla siempre, y llegada la fecha, el Partido Popular, introdujo en los Presupuestos Generales del Estado una enmienda ,la 667, que pide más prórroga, en concreto 4 años más,  hasta el 2023, para reconocer unos derechos indiscutibles y mejorar una realidad laboral francamente insoportable.

Esa enmienda ha de ser derogada . Todas las personas decentes han de empeñarse en ello asumiendo su responsabilidad colectiva.  Porque hasta que las Empleadas de Hogar (ciertamente siempre en femenino,  porque mujeres son el 99 por cien de ellas), al igual que las Kellys o las trabajadoras de la fresa,  no obtengan un estatus de dignidad profesional equivalente al del resto de la clase trabajadora,  se está autorizando una realidad inmoral y escandalosa que comulga mal con las proclamas del 8 de Marzo más feminista de nuestra historia y la avalancha de épicas declaraciones a favor de la igualdad. No nos hagan poesía. Reconozcan nuestros derechos.

EL ARMARIO

Quienes se escondían en el armario, no era por gusto, sino muy a disgusto. El armario es un sitio pequeño y oscuro y muy, muy solitario. Pero cuando dentro, la persona se encuentra segura y protegida y no se siente amenazada ni perseguida, se convierte en un triste lugar, ciertamente, pero infinitamente mejor que la intemperie.

En este país, salir del armario ha significado  durante mucho tiempo, afrontar una vida de segunda, llena de prejuicios, soportando la ignorancia, la maledicencia, la mezquindad y la crueldad de una sociedad que asfixiaba hasta la muerte a quien se atreviera a ser diferente y mostrarlo  sin complejos y sin vergüenza, que es algo impropio de quien no tiene nada que esconder.

Ser, o mejor dicho, reconocer públicamente la condición de gay, lesbiana, transexual o cualquier otra identidad que no fuera la heterosexual, era comprar un billete seguro hacia la exclusión y el señalamiento social. Sólo había un modelo aceptable y aceptado, y todo lo demás significaba sufrir la condena colectiva, eterna y sin posibilidad de redención, que te colocaba fuera del mundo merecedor de respeto y consideración.

Quienes piensen que es exageración, sobre todo generaciones jóvenes con escasa información o generaciones más veteranas de escasa memoria, deberían saber o recordar,  que lo que hoy  se acepta con  mayoritaria y afortunada normalidad  fue causa, hasta hace escasos años, de mucho dolor y sufrimiento. Muchas  personas, mujeres y hombres, debieron negar y renegar de su orientación sexual hasta la propia autodestrucción, antes de correr el riesgo de ser quemados en la hoguera del puritanismo hipócrita y cruel.

En otros países,  no hay que engañarse era y es todavía más arriesgado porque allí la condición sexual puede ser causa de durísimo castigo o, incluso de muerte. Hasta en 79 países es delito la relación sexual entre personas del mismo sexo, siendo en siete de ellos  motivo de pena de muerte.

Pero en sociedades que se decían civilizadas y respetuosas con los derechos de las personas, pero que lo hacían con la boca pequeña y mentirosa de quien dice lo que no piensa, también las personas  diferentes sufrían un castigo tácito y encubierto que las despojaba de su dignidad y de su autoestima. Y lo hacía de forma especialmente cruel y mezquina desde la ridiculización y el estereotipo más negativo, que convertía en depravación y vicio ajeno, lo que no era más que la propia mirada, sucia e indecente.

El 28 de Junio se celebra el Día del Orgullo Gay, más necesario que nunca para limpiar tanta suciedad acumulada en el cerebro de los que más puros de corazón se consideran.

En Rusia aprueban leyes que prohíben “la propaganda de las relaciones sexuales no tradicionales” que en la práctica suponen que los homosexuales no pueden organizar actos ni protestas en público, ni tampoco utilizar los medios de comunicación. En Hungría recientemente, prohibieron el musical Billy Elliot por inducir a la homosexualidad, una extraña decisión casi imposible de entender por un ser humano normal. En Valencia, hace pocos días dos mujeres fueron insultadas por hacer visible su orientación sexual. Parece que la asignatura  no está aprobada y el progreso es insuficiente.

Quizás el Día del Orgullo sea, con el tiempo, la ocasión de mostrar orgullo por formar parte de una sociedad a la que sea indiferente el sexo de las personas que se aman.

DE GOLONDRINAS Y PIEDRAS

Una golondrina no hace verano y “tota pedra fa paret”. Dos dichos muy dichos, en dos lenguas diferentes, que se contradicen flagrantemente. O quizás no, porque ambos son ciertos aunque, eso sí, según circunstancias. GOLONDRINA

Acoger a 629 personas cuyas vidas estaban en peligro es sin duda un hecho a celebrar. Sin reticencias, ni lecturas sesgadas, ni felicitaciones con la boca pequeña. Es un triunfo sin paliativos de la solidaridad que no tiene nada que ver con el buenismo, como algunos pretenden hacer ver. El hecho es que esas personas hoy respiran como resultado de una decisión política, diferente a otras que hubieran condicionado un final mucho más triste y habitual. “Tota pedra fa paret”.

Sin embargo, el rescate de las personas del Aquarius es una golondrina que no trae el verano de la vida, teniendo en cuenta que sólo en 2017 llegaron a este país más de 22.000 personas que prefirieron arriesgarse a la terrible muerte en el mar, que afrontar la inseguridad de sus propias ciudades. Cerca de nuestras costas se produjeron más del 20 % de las muertes por esta causa en todo el planeta. Son muchos cadáveres. Algunos bien a la vista, como el del pequeño Aylan, tan llorado a diferencia de otros anónimos y olvidados.

Las mujeres al poder, celebramos al unísono, porque, efectivamente, es nuestro momento. Quizás porque será difícil hacerlo peor. O porque la situación es tan difícil, que solo ellas parecen atreverse a enfrentarla, aún sabiendo el alto precio que pagarán por sus errores y fracasos. Son Vicepresidentas, Ministras, Alcaldesas… Se postulan para Jefas de la oposición, para Fiscalas Generales… Presiden el Consejo de Estado o dirigen periódicos de gran tirada. Sólo falta que nombraran a alguna Seleccionadora nacional de futbol. Eso sí que dejaría a más de alguno en estado de colapso mental. Sucede a todos los niveles, incluso en Xàtiva, donde una mujer preside por primera vez en toda su historia la Agrupación socialista de la ciudad. “Tota pedra fa paret”.

Pero la mera presencia femenina, siendo imprescindible, no es suficiente para cambiar una sociedad que lleva siglos ignorando y explotando a las mujeres. Eso solo se consigue con una práctica cotidiana, que nunca olvide a las compañeras de viaje que cementaron el camino por el que ellas transitan. Requiere un empeño permanente para conseguir cambios radicales que mejoren las condiciones de vida de todas las mujeres. Exige un tozudo esfuerzo para cambiar la forma de actuar y entender la realidad sustentada en otros valores, otros principios. Eso es el feminismo, una

teoría revolucionaria y transformadora por definición. No la golondrina vistosa que pía bien alto, pero que cuando se va, deja el mismo paisaje.

Esta semana se ha cumplido un año del 19J. Una fecha que pilló a bastantes ocupando los Ayuntamientos de muchas ciudades para reclamar 120 míseros millones de euros reclamados para financiar la lucha contra la violencia machista. En las últimas 48 horas han asesinado a cuatro mujeres más, en Barcelona, Pontevedra, Badalona y Granada.

Es la hora de que lleguen las bandadas de golondrinas, como si fueran los pájaros asesinos de Hitchcock, a exterminar las ideas que arman a los agresores machistas. Como el que asfixió a su mujer dejando 3 criaturas huérfanas.

Es hora de que consigamos muchas piedras, todas las necesarias, para construir el muro que nos defienda de quien es capaz de pegar dos tiros a su mujer tras una discusión. Un muro útil para dejar definitivamente fuera de la sociedad, a las ideas y a las personas que no merecen vivir en compañía de seres humanos porque ellos no lo son.

YA NO SE VENDEN MUJERES

Desde hace unos días este diario (Levante EMV)  que  leen, ha enflaquecido. Pero no es que ande mal de salud, o que se haya puesto a dieta. Es que ha perdido una parte que ciertamente era una excrecencia, una verruga de la que fácilmente se podía prescindir ya que no contribuía en forma alguna al buen funcionamiento de  las constantes vitales de un medio de comunicación  que juega un papel esencial en la sociedad valenciana.

Dese hace unos pocos días, este periódico para satisfacción de muchas personas que nunca lo abrían por las páginas finales,  no publica anuncios por  palabras que fomenten o divulguen la prostitución o el sexismo. Esos anuncios, breves y directos, tan habituales como repulsivos que contenían  ofertas infames y  servicios inaceptables. Esas páginas inacabables,  donde se vendían los cuerpos de las mujeres,  a quienes los quisieran comprar, a un precio bastante asequible para cualquier economía. cosificacion

La prostitución, dejemos los eufemismos,  es una forma de esclavitud, desigualdad y violencia de género, que convierte a la mujer en mercancía que se compra, se vende, se desprecia cuando se estropea o deja de proporcionar beneficio. Y ese tablón de anuncios que todos los días se exponía a la visión pública, no era más que una subasta para que proxenetas, traficantes y en general todos aquellos que se lucran con la industria del sexo, lo tuvieran más fácil para aumentar sus márgenes de beneficios.

La prostitución, hablemos con propiedad,  es un pingüe negocio que ocupa el tercer lugar en términos de beneficios a escala global de todas las economías ilegales. Las mujeres y niñas prostituidas, están  en su gran mayoría en situación irregular o poseen escasísimos recursos económicos o culturales, siendo en su gran mayoría  víctimas de las redes de trata de personas.

Los anuncios de prostitución fueron objeto de un estudio realizado por Rosa Cobo,  profesora de Sociología del Género y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la Universidad de A Coruña que concluyó que una de las preferencias más acusadas de los demandantes dentro de esta industria del sexo, eran las mujeres embarazadas. Quien piense que hay que facilitar la satisfacción de tal preferencia, que se lo haga mirar.

En 2011 el Consejo de Estado recomendó su supresión  aunque ningún Gobierno quiso mancharse las manos. Antes, en 2007, el Gobierno instó a los periódicos a retirar este tipo de anuncios aunque  estimó que los diarios españoles ingresaban unos 40 millones de euros cada año gracias a la publicidad de prostitución. Lógica y deplorable  la resistencia, máxime cuando no son ilegales, como no lo es prostitución en este país.  La autorregulación que fue la única recomendación adoptada en su día, solo causó efecto en tres medios, la Razón, Público y Avui que eliminaron estos anuncios.

Ahora en  el País valenciano, el acuerdo suscrito entre  Compromís, PSPV y Podemos en relación a   la Ley de Publicidad Institucional impedirá a la Generalitat valenciana contratar publicidad institucional con empresas y medios de comunicación que contengan anuncios de comercio sexual o fomenten la prostitución, mecanismo disuasorio de efectividad manifiesta.

Así se cumple también  el  Pacto autonómico  contra la Violencia de Género y Machista al que todos los partidos se adhirieron en septiembre de 2017 que en su  artículo 17 del cuarto eje se compromete a que “las administraciones públicas valencianas no contratarán y/o subvencionarán medios de comunicación que utilizan la cosificación de las mujeres y la prostitución”

El mejor Gobierno es el que hace lo que promete, el mejor Pacto el que se cumple y el mejor periódico el que no incluye anuncios que ponen en  venta a  seres humanos.