21 DE MARZO

Las personas con síndrome de Down son personas cuya única diferencia con el resto de la Humanidad, a veces tan poco humana, es la existencia de un cromosoma de más. Por ello, muchas se enfrentan a una lucha tenaz durante toda su vida contra quienes pretenden excluirlos, minusvalorarlos, incluso eliminarlos, negando su derecho a la vida, con discursos explícitos como alguno que se ha oído recientemente que sólo puede provocar asco y disgusto. Hoy es el día de las personas con Síndrome de Down.

21mY es que la discriminación, esa posibilidad de señalar con el dedo a quien es diferente, a quien se sale de la norma, es una tentación a la que se sucumbe con facilidad. Quizás porque implica sentirse más importante y poderoso que aquel a quien se discrimina, aunque para eso, da igual la causa utilizada. Es muy usual la excusa de la raza, la discriminación racial que no hace falta practicar con la misma crudeza que el Ku Klux Klan, sino simplemente con algunos comentarios y juicios, dichos en tono intrascendente, contra gitanos, rumanos u otros grupos étnicos, precedidos del obligatorio “yo no soy racista, pero….” . Como si el color o más bien tonalidad de la piel, pudiera ser el criterio para clasificar, juzgar y condenar a las personas. Hoy es el día contra la Discriminación Racial.

Cuando lo bien cierto es que para gustos, colores y de estos existe una gama infinita que constituye un claro ejemplo de diversificación inacabable en la que caben matices que a veces nos cuesta apreciar, siempre tendentes a ver las cosas en blanco o negro, en una simplificación automática que suele dejarse en el camino elementos muy relevantes. Los colores son uno de los fenómenos más influyentes en la vida de las personas y uno de los canales que contribuye en mayor proporción a nuestro conocimiento del mundo. Hoy es el Día internacional de los Colores.

Una buena combinación de colores es la que exhibe un hayedo en otoño o un robledal en primavera. Los bosques son un espectáculo que no sólo cura el alma por su belleza, sino porque son también el pulmón del planeta, imprescindibles para seguir respirando, sin morir asfixiados por culpa de esa capa de residuos tóxicos que nosotros mismos producimos, incluso aunque supongan nuestra propia destrucción. Hoy es el Día de los Bosques.

Y bella es por excelencia la poesía , esa habilidad humana que ninguna especie puede imitar , capaz de utilizar las palabras que pueden ser tan crueles e hirientes para describir emociones y sentimientos que parecen imposibles de expresar , pero al final quedan plasmadas un poema que las hará eternas. Hoy el Día internacional de la Poesía.

Nuestra existencia no es eterna, pero vivimos con demasiada frecuencia una vida que no es la nuestra, sometida a intereses ilegítimos y muy poderosos, que se empeñan en hacer de nosotros títeres, marionetas sin capacidad de decisión ni de elección. No es una estrategia frontal, que actúe de cara, sino una táctica sibilina y silenciosa por la que actuamos, reaccionamos y vivimos con normas y hábitos que en realidad no compartimos, con las que no estamos cómodos ni nos reconocemos demasiado, pero que se imponen como la única opción a nuestro alcance. Hoy es el Día de las Marionetas.

Hoy, 21 de marzo, es el Día de las Personas con Síndrome de Down, de los Bosques, de los Colores, de la Poesía y las Marionetas. También el día contra la Discriminación racial. Lo dice la Wikipedia que todo lo sabe y todas son causas que merecen su minuto de atención.

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ENCIENDE LA RADIO

 Hoy, justamente hoy,  es el Día de la radio. Un medio de comunicación muy longevo, inventado nada menos que en 1896 aprovechando otros descubrimientos anteriores. La autoría se la disputan como suele pasar con las buenas ideas,  el italiano  Marconi y el americano Tesla. Sin embargo, no fue hasta 1922 cuando apareció  la primera radio portátil de la historia…,aunque de  portátil tenía poco porque  pesaba nada menos que  diez kilos.

Hoy en pleno siglo XXI, la radio es  una  superviviente ante fortísimos competidores que le   han ido apareciendo, pero frente a los cuales nunca ha agachado cabeza, sino que ha sabido mantenerse, reinventándose cada vez. Ni la televisión, ni Internet han conseguido acabar con su presencia social y el insustituible papel que juega la radio en el terreno de la comunicación social.

Claro que ahora, la radio ya no es  ese artilugio que presidia las tardes de mesa camilla y punto de cruz. Ya no es la radio de los folletines y  las consultas sentimentales.  No es la del discurso monolítico, en tono plano, más bien aburrida, sólo a veces ocurrente, casi siempre previsible.

La radio es cómoda, la escuchas en la cama o en el cuarto de baño. En el coche o en el tren. Los avances tecnológicos permiten que administres, guardes, retrases los programas que te interesan. De aquellas cajas cuadradas, de aquellas ruedas dentadas para buscar emisoras, de aquellos trastos  que tan malamente se oian a veces, hemos pasado a modelos minúsculos, a cascos mayúsculas, a radios por Internet. A una oferta que ofrece casi todo lo que se puede ofrecer; música, deporte cocina, política, arte, cultura.

La radio es hoy un espacio imaginativo, enormemente creativo que se supera a sí misma cuando es capaz de no solo de hacer un relato de lo que está sucediendo, sino de construir con las palabras una realidad que no por ser imaginada deja de ser real.

Hay que reconocerle el enorme mérito de haber sabido tejer lazos con los oyentes que de ser receptores pasivos, casi sin voz  y desde luego sin voto, han pasado a ser activos protagonistas de las programaciones.RADIO1

La radio es hoy inmediatez, cercanía, dinamismo, energía. También es opinión porque ya nadie cree en la neutralidad de los medios de comunicación, pero excepto deshonrosas excepciones, es sincera en sus aciertos y equivocaciones.

Y sobre todo es información urgente, inmediata, a pie del suceso, presente en el evento, contando la realidad sin filtros ni opacidad.

No se puede tampoco olvidar su capacidad formativa porque traslada conocimientos, regala sabiduría a quien la necesite o interese. También es entretenimiento, claro, pero sobre todo es compañía, buen rollo, mano tendida que no por ser virtual deja de ser bien acogida y muchas veces necesitada.

En la radio suenan voces que acaban siendo como de la familia, que hablan sobre cosas que nos preocupan, que nos agobian, A veces nos explican asuntos que es  difícil entender pero también explicar. A veces nos hace reir, sonreir si es el caso, lo cual es una gran victoria en una sociedad a veces entre tanta animosidad y mal rollo.

La radio  une a quienes la oyen, aunque estén  ubicados en muy diferentes espacios, realizando muy diversas tareas. Pero ante un primicia que suena en  la radio, ante un personaje cuya voz es respetada , ahí está la gente, unida por el mismo interés.

Hoy es el Día de la Radio, y ciertamente si no existiera habría que inventarla porque es uno de los inventos que más ha hecho por la Humanidad, conectando a las personas y facilitando la comunicación y el entendimiento. Que tenga larga vida, que no se rinda nunca y que siga siendo elemento facilitador del progreso y la convivencia.

 

PAPÁ, NO VENGAS EN TREN

Papa, ven en tren. Eso es lo que decía una antigüa campaña publicitaria, recomendando a los padres viajeros usar el tren para evitar los peligros de la carretera. Evidentemente, las mamis no viajaban entonces, que bastante faena tenían en casa, con la pata quebrada y los churumbeles.

TRENA día de hoy, el consejo no tendría mucha validez, sobre todo si se quiere preservar la salud, no solo física sino también psíquica, del mencionado progenitor ya que, tal y como funcionan estas últimas semanas los trenes, su uso representa una seria amenaza para la paz espiritual.

Mucha gente coge el tren todos los días para ir al trabajo, a estudiar o donde sea necesario. Para ello ha de utilizar un servicio que se dice público, aunque parece más útil a los fabricantes de coches, por lo que incentiva su uso

Y es que coger un tren es, a veces, una aventura a lo Indiana Jones porque nunca sabes, sentado en el asiento que religiosamente has pagado, si una voz fría y aséptica te informará de repente de la anulación precisamente de ese tren. Habrás de poner tus esperanzas en el próximo sin que a nadie le importe que tus citas médicas se vayan a la porra, que llegues tarde al trabajo o que pierdas la entrevista que tenías concertada…

En esos días de caos en los que parece que la RENFE no haya perdido un tornillo sino la caja de herramientas entera, es fácil que instalado ya en el tren, éste cambie súbitamente su destino, y ya no vaya a dónde tú creías,  sino a otro lugar, sin duda con algún atractivo turístico, pero que sin embargo, no es momento de visitar. O que sufra una avería mortal sin que haya McGyver cerca para arreglarlo.

Más de una vez, se producen situaciones que podrían ser jocosas sobre todo si uno no las protagoniza. Porque, innegablemente, hay una inmensa carga de comicidad en esa masa de aspirantes a pasajeros que vagan por los andenes buscando desesperados el tren que ha de llevarlos, sin que los altavoces lancen ni una maldita información, ni haya persona humana al alcance para disipar dudas, bastante urgentes y razonables.

Se les ve deambular por los andenes, al modo “walking dead”, buscando pistas que indiquen cual será el convoy que partirá temiendo, como alguna vez se ha visto, que a velocidad de vértigo se lancen los pitidos reglamentarios y se cierren las puertas, marchándose con algunos afortunados dentro, mientras que el resto, con menos olfato para oler el tren saliente, se desespera en el andén. Y eso a las 8 de la mañana, no tiene ninguna gracia.

Vendieron hace poco el wifi gratis en las estaciones como una gran mejora, señal inequívoca de la modernización de la empresa. Seguramente la mayoría de usuarios prescindiría gustosamente de ese wifi, malo y limitado, a cambio de contar con personal humano y accesible en las taquillas a todas horas. Porque es duro tener que hablar con tornos que no se abren o máquinas expendedoras de billetes, que ni saben ni contestan.

Dicen las estadísticas que la Comunidad Valenciana es una de las más impuntuales porque la mayoría de los trenes supera los tres minutos de retraso sobre la hora prevista. El caos circulatorio general de las últimas semanas es mucho más estresante que tres o incluso treinta minutos de retraso soportados con resignación aprendida.

Papa, ven en tren, decían. Pero habría que añadir, y tómatelo con calma, ten los nervios templados y, sobre todo, no tengas prisa. Nosotros, tu feliz familia, te esperaremos con paciencia, por tarde y cabreado que llegues.

EL VIVO AL HOYO Y ….

Mañana es el Día de los Difuntos y somos un país aficionado a procesionar a los cementerios, a llenarlos de flores, a comer en familia  para recordar a los ausentes haciendo un esfuerzo por revivirlos en nuestra memoria , porque según el tiempo pasado desde su marcha, su recuerdo se va desdibujando haciéndonos sentir más solos y un poco traidores.snoopy

Quizás sería bueno quitarle un poco de dramatismo al día y hacer un esfuerzo para convertirlo en una jornada  que no solo evoque tragedias y pérdidas sino que también provea de consuelo y  respiro  a quienes sufrieron una pérdida y han de vivir con ella, luchando por recuperar la alegría y el coraje de vivir.

Porque dice el refranero, que suele ser bastante bruto eso de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”, que es una gran verdad, expuesta con bastante poca diplomacia y cuidado de los sentimientos ajenos. Pero es una verdad tan grande como esas pirámides gigantescas que los egipcios construyeron para guardar momias olvidadas.

Si nacemos para morir, como tantos filósofos, grandes o de ir por casa,   han defendido a lo largo de la  historia de la Humanidad, ya sería hora de que nos fuéramos acostumbrando, naturalizando la idea y  asumiéndola con todas sus repercusiones para hacerla jugar en nuestro favor y no en nuestra contra. Si hay que morirse, vivamos sin miedo porque el final está cantado. Si hay que morirse, aprovechemos la vida sin racanería , relativicemos nuestros disgustos cotidianos y apostemos por la felicidad permanente. Solo hay una vida, una oportunidad y lo único que sabemos cierto es que es finita, porque lo de las prórrogas sobrenaturales, la luz al final del túnel y otras fantasías está por demostrar, aunque todo el mundo es libre de buscarse la vida y explicarse la muerte como mejor le parezca.

Tras esta declaración de principios, propia de un curso básico de autoayuda,  es evidente que habría que diferenciar entre la muerte ajena y la propia, porque no la procesamos, ni sentimos de la misma manera.

Nuestra propia muerte es un mal menor, mira por donde,  porque una vez muertos ya se nos pasó el momento de sufrir, quejarse, o protestar.  Aunque es bien cierto que  un deseo compartido por la mayoría del personal es el de tener garantizada una muerte digna, amable, elegante, sin dolor ni pérdida de dignidad. Es esa una íntima aspiración  de la mayoría de las personas a pesar de que algunos de nuestros representante políticos más impresentables mantengan  que ese es un tema que a nadie preocupa por lo que no son necesarias leyes que regulen un momento sobre el que todos querríamos poder decidir en la medida de lo posible sin someterse a decisiones ajenas que a veces no nos lo ponen nada fácil.

Que levanten la mano quienes nunca hayan imaginado su propio fallecimiento y hayan deseado poder decidir sino el cuándo, que por mucha vida sana y hábitos saludables no depende de nosotros,  por lo menos el cómo. No a todo al mundo le gusta programar la música de su entierro y el color de las flores pero sí que sería preferencia generalizada tener la seguridad de que el transito será  rápido e indoloro. Algo que una ley adecuada nos podría garantizar.

Es mucho más insoportable la muerte ajena, la de los seres queridos que estimamos porque la muerte nos obliga a prescindir de su compañía, a no disfrutar de su contacto, de la convivencia con ellos. La muerte es siempre un punto y  final para las relaciones basadas en el amor, en la necesidad y a nadie le gusta decir adiós. Por eso luchamos como jabatos para mantener el recuerdo, por recordar olores, voces y gestos que nos reviven a quien se fue, en una pelea eterna que dura hasta que nosotras mismas nos vamos a descansar. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero las ausencias nunca dejan de doler. Simplemente nos acostumbramos a ellas, como a una muela que nos da avisos de vez en cuando de su dolorosa existencia.

Mañana se llenaran los cementerios. Se repetirán conversaciones nostálgicas de tiempos que nunca se repetirán con personas que ya no están aquí. Quienes sí que estamos, todavía, hemos de mirar la vida que tenemos y hacernos dueños de ella, para que cuando bajemos definitivamente la persiana, tengamos la mochila llena de alegrías y una multitud de personas que nos echen de menos. Eso es lo único que nos llevaremos y en realidad lo único que nos hace falta.

 

 

 

ANDARINAS

andarinas2Así son las mujeres de muchas ciudades a las que es fácil ver pasear o  correr, en estas fechas cuando el sol lo permite,  y el resto del año, a cualquier hora en que les sea posible en razón a  las múltiples obligaciones que suelen tener.

Hay de todas las edades y tamaños,  equipadas algunas con minucioso detalle, desde el color de las uñas  hasta la visera más fashion, cruzándose felices con las que calzan deportivas de los chinos y gorra que hace publicidad del taller de coches del cuñado.  Las ves a paso ligero o de procesión, solas o en grupo… Decenas de mujeres toman las calles, en una práctica a mitad de camino entre lo deportivo y lo simplemente saludable, empeñadas en cuidarse un poco a sí mismas,  decididas a poner de su parte para que el cuerpo aguante lo que tenga que aguantar, que faena no falta a las mujeres,  por muchos años que cumplan.

Caminar  es una elección como disciplina deportiva que se adapta muy bien a los usos y costumbres de las mujeres. No es un deporte de alto riesgo, que de esos, y sobre todo,  a cierta edad,  ya no quedan  ganas de nuevas experiencias. Tampoco  es una actividad competitiva donde haya que superar a las rivales convirtiendo en fuente de estrés lo que sólo busca un momento de bienestar. Tampoco es una actividad solitaria, sino que por el contrario permite la socialización plena, la charla distendida y la terapia que para muchas mujeres significa la posibilidad de darle a la lengua en ambiente amigo y comprensivo.

Aunque también las hay que prefieren salir solas,  colocarse los cascos y aislarse de un entorno a veces  complejo y estresante, para dejarse  invadir por la música preferida que suena a toda castaña  impidiendo totalmente el recuerdo de los problemas, ajenos y propios, de las incertidumbres y  preocupaciones inacabables. Entonces,  andar  se convierte en una forma de salvaguardar la salud mental, presentando  resistencia ante la posibilidad siempre presente de acabar petando ante tanto requerimiento externo y  tanta autoexigencia interna.

Algunas, las más valientes,  no sólo caminan  sino que incluso corren. Hay que tener en cuenta que hacerlo, sobre todo en ciertas fases de la vida, depende de factores externos (exceso de peso, existencia de prótesis, capacidad pulmonar, estado de articulaciones) pero también de la capacidad de aceptar retos personales, que a veces se ganan y alimentan la autoestima y a veces ser pierden, obligando a pasar página con humildad. A los 30/40 años es factible mantener un trotecillo elegante,  porque el cuerpo todavía aguanta casi lo que le eches, y aunque una se despeine y sude, no se producen daños graves o irremediables. Sin embargo, superada cierta edad, si se fuerza la maquinaria,  el cuerpo empieza a hacer ruidos extraños mandando señales inequívocas de que no está para trotes, en el sentido literal de la expresión.

Con todo, caminar/correr es un placer irrenunciable que no debería ser excluido del catálogo de recursos que hacen sentirse mejor a las mujeres. Cierto que hace falta superar  la fase de de agujetas y calambres. Y la de  los miedos,  que los hay de todos los tipos (a hacerse daño, a hacer el ridículo…) También la fase de la culpabilidad que surge de la nefasta y habitual idea de que deberíamos dedicarnos a cosas más serias y útiles. Pero una vez rebasadas esas dificultades adicionales, llega el momento del placer puro y duro que surge de la autosuperación, y la victoria frente a límites ante los que nos sometemos sin resistencia.   Sólo por eso, ya es un necesario entrenamiento.

FELIZ DÍA DEL LIBRO

Hoy es el Día del Libro y se trata de celebrar ese objeto, presente en casi todas nuestras casas, en mayor o menor medida, que puede ser de muchas clases y tipologías, con diferentes apellidos y utilidades.

Háganse una idea. Hay libros de bolsillo, de cabecera,  de contabilidad, de escolaridad, de familia, de texto. Hay libros  blancos, libros  sagrados, libros prohibidos…

Dice la UNESCO, basándose en la definición oficial que habla de conjunto de hojas de papel encuadernadas, que han de ser más de 50 para dejar de ser folleto, y subir de categoría, convirtiéndose en libro. Claro que entonces quizás no se había generalizado el uso de  esos trastos, los e-books, fruto del avance tecnológico,  que te permiten una lectura interminable a cambio de privarte del placer de ver, oler y tocar esos objetos que a veces son, en sí mismos,  preciosos.

Todos hemos tenido alguno en nuestras manos alguna vez en nuestra vida. A algunos los hemos amado, a otros,  odiado. Con algunos hemos sufrido enamoramiento a primera vista y nos han acompañado toda la vida. Aunque a veces por el contrario, uno se nos atragantó y no hubo manera de lidiar con él, hasta que acabo sujetando la pata de una mesa que cojeaba. Hay quien los compra según colores, porque conjuntan con las cortinas. O quien compra extensas colecciones que algún día piensa tener la oportunidad de leer.  Nos recomendamos libros a veces para  compartir descubrimientos  o decepciones.  Los leemos con ansiedad, con paciencia, para llorar o divertirnos, para aprender o desaprender.

Muchas  veces no los valoramos en su justo valor, ignorando que son armas revolucionarias capaces de mover y remover conciencias, de inspirar luchas y encender hogueras. Por eso, la Alemania nazi por ejemplo, los quemaba con furia y por eso, surgió la censura, necesaria para regímenes despóticos y dictatoriales, que los mutilaba o directamente los prohibía.

 Los leemos porque para eso han sido escritos,  a veces con mucho esfuerzo, con sangre, sudor y lágrimas. Siempre para ser leídos y transmitir realidades que no son las nuestras y que a veces resultan muy interesantes y otras francamente aburridas.

Todos ellos son una interesante aportación a la Humanidad, que con la escritura  pudo empezar a dejar constancia de su existencia, con sus luces y sombras, y  en los libros la fue acumulando convirtiéndolos en una herramienta de  comunicación que hoy por hoy, no tiene rival , sea cual fuere el formato que asuma.

Hoy es su día. Un 23 de Abril, según decidió la UNESCO ya que  ese día fallecieron autores insignes como Cervantes o Garcilaso. Un dato curioso: si la celebridad de un personaje se mide por la cantidad de libros que se le han dedicado, Jesucristo con gran diferencia es el personaje del que más se ha escrito y su madre María es la única mujer que aparece entre los 30 primeras personas dignas de tal honor. La sigue más de 500 puestos atrás, Juana de Arco. Como era de esperar no han recibido  las  mujeres, mucha más atención que en la realidad.

Es un buen día para hacer un turismo especial, para visitar librerías y bibliotecas.  Aunque sólo sea para tener la oportunidad de tocarlos, olerlos y sentir que las historias que cuentan, sus argumentos, tesis y opiniones  son un fiel reflejo de lo que somos capaces de hacer. Para no dejarlos morir entre tanto mensaje comprimido y fugaz que a veces es vacío y totalmente falto de interés.

Para agradecer, en resumen,  que existan porque son responsables sin duda alguna de nuestros progresos y culpables también de nuestros errores. Feliz Día del Libro.

 

JUVENTUD, DIVINO TESORO

La juventud es una fase de la vida de limitada duración que se vincula a una serie de cualidades y privilegios de los que habría que mucho que hablar.

Es realmente un momento envidiable porque hay toda una vida por vivir, esa famosa página en blanco que unos escriben con letra de caligrafía y otros emborronan. En cualquier caso, es un período siempre prometedor de emociones y experiencias dignas de ser vividas que hemos de afrontar a ciegas, sin anticipar algunas de las que nos gustaría más prescindir.    vejez evitable

Ser joven es ciertamente un privilegio por lo que tiene de abundancia de energías, de ímpetu, de exuberancia vital y seguridad en la propia persona que se cree invulnerable y todopoderosa. Aunque el mismo tiempo, ser joven sea también un castigo en lo que se refiere a incertidumbres, miedos, complejos e inseguridades. Evidente contradicción que inaugura un catálogo interminable que viviremos a lo largo de nuestra existencia.

Quizás lo ideal sería tomar una pastilla tras la jubilación para recuperar la juventud y poder volver a afrontar la vida con las experiencias adquiridas. Pero esa oferta no está en el mercado. Vendría bien, quizás, no simplificar e ignorar los matices para no reverenciar ciegamente la condición juvenil, ni machacar groseramente la vejez, porque en ambos momentos vitales soplan vientos a favor y en contra.

Lo cierto es que las circunstancias que les han tocado hoy a la gente joven no son para echar cohetes. Dos de cada tres jóvenes menores de 25 años están en paro a pesar del esfuerzo formativo, que hacen los propios interesados y sus familias. Se coleccionan titulaciones como para empapelar la muralla china lo que les convierte en la generación teóricamente más preparada que ninguna, aunque laboralmente más castigada que cualquier otra.

El panorama hace cundir el desaliento y es caldo de cultivo de actitudes derrotistas, autoexcluyentes y pasotas. Prima el individualismo más feroz, desconfiando de una sociedad que no sólo los bloquea, sino que además, en algunos casos, pretende desacreditarlos haciéndolos responsables de una situación que les ha sido impuesta y que se niegan legítimamente a aceptar. No es pereza, sino rebelión negarse a trabajar por salarios de miseria o directamente gratis. O hacerlo en faenas muy por debajo de su preparación, o si son acordes con ésta, esquivando fácilmente el reconocimiento profesional y salarial que merecen.

Por eso es de agradecer que una entidad como el Consell de la Joventut de Xàtiva se esfuerce para dinamizar el tejido social joven de la ciudad. Es vital no dejar que se amuermen, que se resignen, que se vayan.…muchos se han ido físicamente, pero otros lo han hecho en espíritu renegando de un país que a ellos como a tantas otras personas, ni les da , ni espera nada.

Y, sin embargo, a poco que se reflexione, es estúpido ignorar que son el futuro. Visto desde la perspectiva más materialista, el futuro de esas pensiones y prestaciones que todo el mundo aspira a cobrar. Y alzando la vista, a horizontes menos interesados pero más interesantes, el futuro de todo un país que, sin jóvenes, se va a la mierda.

Por eso conseguir que se vinculen a proyectos sociales y colectivos, que opten por defender opciones ideológicas y se comprometan con ellas rompiendo el nihilismo estéril y el individualismo embrutecedor en el que les quieren encerrar, es una tarea tan necesaria como compleja.

El Consell de la Joventut de Xàtiva y la Concejalía del ramo tiene que intentarlo. No lo tiene fácil y en ese empeño, ha de contar con la colaboración necesaria para recuperar a esa generación que no podemos dar por perdida.