UN TIRO EN EL PIE

La tentación es grande. Nos lo pide el cuerpo. La venganza, en frío o en caliente, es un plato de gusto porque calma la frustración causada por la surrealista repetición de las elecciones. Tras el sofocón que produjo la convocatoria, hubo quien se juramentó para no volver a pisar un colegio electoral más que por la fiesta de fin de curso de las criaturas .Un tsunami de amargo escepticismo y profunda decepción nos intoxicó a todos, robándonos la esperanza de mejores tiempos. Así que apetece mucho canalizar ese legítimo descontento quedándose en casa el próximo Domingo para que vaya a votar Rita la Cantaora, sea quien sea esa pobre mujer a la que le toca hacer siempre lo que los demás no queremos.

TIRO2Sin embargo, no votar sería un enorme error. Un verdadero tiro en el pie. En el derecho o en el izquierdo, da igual. Significaría esconder la cabeza bajo tierra para huir del espanto del fracaso político presenciado, dejando expuestas de forma imprudente, otras partes de la anatomía muy vulnerables.

Hay un señor que debuta en esta ocasión, y dice cosas que cualquiera ha sentido o pensado alguna vez. Ideas que sin embargo se esfuman con rapidez cuando uno se acuerda de Aylan, aquella criatura ahogada en la playa que aspiraba a un futuro que no alcanzó, a resultas de unas políticas de inmigración que este hombre quiere endurecer. Es un hombre que mira a la cámara con sinceridad, como si supiera lo que dice, pero habla de prohibir partidos, de sacar el ejército a la calle para resolver con violencia lo que solo se solucionará con entendimiento. Tiempo atrás abogó por fomentar el uso de las armas imitando a EEUU, una sociedad pacífica y libre de violencia como todo el mundo sabe. Se expresa de forma clara y pausada cuando habla de la corrupción pero omite relevantes datos tanto sobre su experiencia personal como sobre la efectividad de las medidas que propone, resultonas pero completamente mentirosas. Es un caballero protector de las mujeres, madres y esposas, que a las otras ni las menciona porque no merecen su atención. Dice defender las pensiones y los salarios pero no las mínimas sino las que ya alcanzan cuantías considerables. Eso sí, es un patriota que venera la bandera ondeante aunque no sirva para tapar las miserias de la gente y levita ante el himno marcial aunque no haya gente con alegría para cantarlo.

Es un lobo con piel de oveja, ya viejo y rancio, pero maqueado para parecer moderno y seductor. Lo conocemos bien en este país, tan triste y oscuro durante muchos años, instalado en el orden del miedo y la paz de los cementerios.

Y luego están los otros. Un par de colegas, gemelos en realidad, que se quieren y se odian a partes iguales y se atizan continuamente empeñados en tener el monopolio de un espacio, el de la derecha civilizada, que no quieren compartir.

Y la otra pareja, que ya no son gemelos sino más bien primos lejanos , que deberían dejar de hablar de pasado y reinventarse en clave de futuro, que es algo que no tendrán sino se entienden lo suficiente.

Y luego estamos nosotros, la ciudadanía, que tenemos derecho a la decepción, a la indignación y hasta a la ira y que podemos sentirnos burlados, mangoneados y muy cabreados. Pero que, con todo, hemos de ir a votar el próximo domingo, no como corderos, sino para defender una vida en libertad y con dignidad. Porque si no votamos, no hacemos política y entonces, no lo duden, la harán sin nosotros y contra nosotros.

PARTICIPACIÓN DE IDA Y VUELTA

Oigan, pues parecían una buena idea. Una iniciativa moderna y rentable políticamente porque generaba un nuevo espacio de participación que no era para hablar del sexo de los ángeles y arcángeles, sino para que el personal opinara sobre el uso de los dineros. Que es tema jugoso y polémico porque nada hay más difícil que administrar los fondos, siempre limitados, ordenando prioridades según decisión de la mayoría.

Los presupuestos participativos eran, como poco un sano ejercicio de democracia, de participación y de fomento de la empatía social con variadas utilidades. Por un lado permitían a quienes mandan, plantar oreja y escuchar la voz del pueblo. Y no en sentido metafórico, sino del todo real. Es evidente la existencia de una sólida línea divisoria entre gobernantes y gobernados. Mecanismos como los Presupuestos participativos en los que se piden propuestas surgidas del interés ciudadano para elegir y llevar a la práctica la mejor de ellas, contribuyen a permeabilizar ese muro y evitar el síndrome del político aislado en su torre de cristal. Siempre que haya cierta disposición a la escucha, claro.

A la inversa también resultaban útiles para que la ciudadanía comprendiera la dificultad de llevar adelante los proyectos, la complejidad de los trámites, las limitaciones y condicionantes que surgen como setas a la hora de impulsar cualquier proyecto de carácter público. Así debe ser como garantía de transparencia y eficacia, pero así sucede también que los procedimientos son eternos y se complican hasta el infinito.

Corresponde hablar en tiempo pasado porque, aunque impera cierta confusión, lo cierto es que el nuevo Gobierno municipal surgido de las elecciones de Mayo, no tiene previsto realizar una nueva convocatoria.

Quizás sea una buena decisión ya que es arriesgado decir lo contrario sin conocer la explicación que la justifique. Pero no coincide exactamente con lo planteado en el programa electoral del partido mayormente gobernante en Xàtiva e interrumpe de forma un tanto abrupta una iniciativa que contaba con apoyo unánime de todas las fuerzas políticas. Se agradecería una argumentación suficiente para hacer ver que la participación ciudadana sigue siendo un eje central de las políticas del Ayuntamiento de Xàtiva que , de hecho, ha recibido una importante subvención en reconocimiento y para el reforzamiento de éstas.PARTICIPACIÓN

No se trata de mantener experiencias por inercias conservadoras, ni de apostar por la repetición mecánica de dinámicas inútiles. Sin duda, las

tentativas realizadas permiten detectar errores, identificar carencias y articular procedimientos que funcionen más y mejor, solventando problemas, grandes y pequeños, que comprometían la credibilidad de los Presupuestos participativos. El descenso en la participación, la difícil viabilidad de algunas propuestas, el solapamiento entre proyectos municipales y propuestas ciudadanas…son deficiencias detectadas a las que se debe poner remedio

Pero con sus luces y sombras, los Presupuestos participativos ampliaron de forma visible la cultura democrática de la ciudad con la constitución y funcionamiento del Consejo de ciudad en 2017 o la participación de la gente menuda en la convocatoria de Presupuestos hecha a su medida, como sucedió en 2018.

No merecen desaparecer sin pena ni gloria. Imperdonable que desaparezcan porque se los lleve por delante la pugna entre partidos. Impensable que siendo promesa preelectoral, pasen a ser incumplimiento postelectoral.

Lo dijo el Alcalde de Xàtiva -maldita hemeroteca- cuando en Marzo de 2017 con motivo de la primera convocatoria, afirmó que “Este paso que hemos dado no tiene vuelta atrás y los presupuestos participativos son una realidad para Xàtiva “. Que así sea, que haya una explicación pública y convincente de su desaparición y que ésta sea provisional, para volver en breve plazo, mejor diseñados, más transparentes y eficaces

DESAHOGO

Hay momentos pelín angustiosos, desasosegantes que te obligan a hablar aunque el silencio resulte mucho más cómodo. Algo relacionado con la  coherencia, la honestidad, el necesario desahogo para no reventar de impotencia y frustración…

DUELEEstamos a punto de ver convocadas unas elecciones que todos dicen no desear, aunque algunos con la boca más pequeña y mentirosa que otros. Y ciertamente suponen una apuesta peligrosa o un suicidio cantado para muchas aspiraciones y expectativas creadas tras la última  victoria electoral de las fuerzas progresistas, ansiada durante mucho tiempo y que no fue  en absoluto fácil.

El momento es tan serio que no valen las ambigüedades ni las equidistancias. Ni deberían valer las lealtades blindadas vacías de juicio crítico.  Todos podrían haberlo hecho mejor, indudablemente,  pero es evidente que el PSOE tiene una responsabilidad esencial porque sus argumentos para el bloqueo político son insostenibles y en algunos casos insultantes para la inteligencia ajena. Su error de cálculo lo pagaremos todos, y muy caro. Si tras la última cita electoral, la ciudadanía decía que la política les inspiraba desconfianza (34,2%)l aburrimiento (15,8%) o indiferencia (13,3%) la percepción no va a mejorar .

Pero, en todo caso, es importante diferenciar en una  crítica que no admite paliativos,  a la Dirección del partido, sus estructuras de decisión,  de lo que es su militancia de base, tantos fieles, abnegados y desinteresados militantes de a pie, sin cargo orgánico ni institucional, que han aguantado tormentas y desastres,   con una lealtad y generosidad infinita.

Son much@s y están por todas partes. En la asociación, en el barrio, en el  curro y viven una jodida disyuntiva, porque tontos , no son. Son gente buena, gente sana, gente luchadora con la que se puede ir a cualquier parte. Se les puede entender, aunque no se comparta su fidelidad y se perciban sus contradicciones. Pero merecen respeto porque su responsabilidad política y su honestidad está fuera de toda duda. Ellos y ellas  no tienen nada que ver con un aparato que actúa movido por intereses ilegítimos anteponiendo intereses de partido, electorales que  priman sobre las garantías de un futuro de progreso solidario que todas pretendíamos.

Hay que reconocer su existencia porque son lo mejor que tiene el PSOE y  de su presión, su empuje pueden depender muchas decisiones. Aunque sea en el futuro y no ahora, cuando parece que la suerte está echada.

 

A UNA DIPUTADA NOVATA

Resacón en las Vegas es el título de una famosa película  que hizo partirse de risa a toda una generación. Resacón electoral es un rótulo apropiado para estos días, llenos de valoraciones, interpretaciones y disputas tertulianas sobre ganadores y damnificados tras la apertura de las urnas. Eso contribuye a que la resaca no pueda superarse adecuadamente, con una buena aspirina, tisana o siesta a pierna suelta.

Porque queda, además,  la segunda parte a celebrar el próximo 26 de Mayo , así que sigue la partida en el tablero, aunque es cierto que las elecciones en los Ayuntamientos tienen otras reglas y otros protagonistas, más visibles  en las distancias cortas, más expuestos en lo cotidiano y por ello juzgados con una muy diferente vara de medir.

Lo cierto es que, resuelto el primer combate electoral, las personas elegidas van dejando de ser personajes anónimos de una lista, enterrados tras la propaganda partidista para dejarse ver con absoluta  claridad. Y a veces dan susto.IMG_20141023_092151

Es el caso de una reciente diputada, de un partido cuyo nombre es posible adivinar de inmediato, que en las redes sociales se define diciendo que “El #8MNoMeRepresenta. La mayoría de las mujeres no tenemos nada que ver con esta panda de mamarrachas resentidas, anticlericales y llenas de odio que sólo consiguen denigrar a la mujer, no dignificarla”

Se llama Carla Toscano y está en todo su derecho de identificarse como le venga en gana, pero no tanto en el de faltar al respeto a quienes no piensan como ella. Que por otra parte, son la inmensa mayoría, porque sus votantes, cifras en mano, son testimoniales. El grueso del electorado, ignorando bravuconadas y acallando  fanfarrones,  ha establecido con toda claridad que vivimos en un país que cree en la justicia social, en el respeto al prójimo, en el feminismo y  la igualdad.

Da la casualidad, nada casual por otra parte,  de que si ella puede ocupar su sillón en el Congreso es, en gran parte, porque muchas mamarrachas se partieron el alma, primero para conseguir  el derecho al voto, objetivo alcanzado apenas hace dos días,  y después para tener posibilidades de ser elegidas acabando  con el monopolio masculino  de la clase dirigente de este país.

Su aseveración, insultante y faltona, sí que es una muestra evidente de resentimiento que no parece ayudar mucho a la convivencia en paz que es el deseo mayoritario, a la luz de los resultados obtenidos. Toda su declaración de principios parece, dicho educadamente,  algo indocumentada porque el anticlericalismo no ha sido nunca un rasgo identitario del feminismo.  Más bien se apuesta por la laicidad desde el deseo de que a nadie se le imponga o prohíba ningún tipo de sentimiento religioso. Sobre el odio las mujeres sabemos mucho, porque llevamos sufriendo sus efectos desde hace siglos, por lo que nadie tiene más empeño que nosotras en  erradicarlo de la vida de las personas y lograr que éstas se relacionen desde la libertad y el respeto mutuo.

En Xàtiva, 1345 personas dieron su voto a esta ideología que  realmente transmite odio y se basa en la ignorancia. Que aparenta   otras cualidades, firmeza, transparencia… para seducir a personas que posiblemente no compartan  la violencia y exclusión que preconizan. Hace falta cortar el tallo tóxico desde la raíz,  desarbolando argumentos, dando información, y sobre todo,  no confrontando el odio con más odio. Por eso,  hay que desearle a la digna diputada que su trabajo redunde en el bienestar y libertad de todas las mujeres con la seguridad de que, en esa tarea,  podrá contar con el apoyo de muchas mamarrachas resentidas, pero felices y contentas.

 

CAROS DESPISTES

Hay gente muy despistada a la que hay que avisar de la cercanía de las elecciones. Y es probable que a cambio de la información recibamos un bufido, un exabrupto más o menos crudo, una andanada de críticas descalificatorias. Es la reacción habitual del que anda preocupado por sus cosas, pongamos que porque no llega a fin de mes a pesar de que echa más horas extras que un tonto, que tampoco le hacen rico porque como no las cobra…

Pasa de la política la que está entre los veintimuchos y los treintaypocos  pensándose lo de la maternidad, sabiendo perfectamente que  en cuanto aparezca con el cuento por la empresa, la pondrán de patitas en la calle,  eso sí,  muy amablemente.

Y  le interesa poco o nada la política, al chaval que siempre oyó en su casa, dicho con la mejor de las intenciones,  aquello de “estudia  para tener  un buen trabajo”, y ahora se encuentra con ya no es un chaval , ha estudiado dos carreras y tres masters, y sólo encuentra trabajos tan precarios como  mal pagados

Tampoco  tiene ni idea de política, ni maldito interés en tenerla,  esa pensionista, que estira su pensión como si fuera chicle, aunque sin poder  hacer milagros como Cristo con los panes y los paces, y al final se desespera porque no hay derecho vivir toda una vida luchando, para acabar contando los céntimos y comiendo huevos todos los días.

Ni siquiera piensa votar ella, la que está pendiente de unas pruebas que marcaran la diferencia entre la salud y la enfermedad y que  lleva esperando desde hace demasiados meses, porque la sanidad pública, que los anteriores gobiernos fueron desmontando ladrillo a ladrillo, es lenta, tan lenta que ella se está desmoronando en esa incertidumbre que no la deja vivir.

Todos ellos contestarían si se les preguntara que pasan de la política, que se la trae al pairo las elecciones, quienes se presenten y quienes ganen, que más les da si son todos iguales, ladrones, corruptos, …si van a lo suyo, si son ineptos….  Y se equivocan tantísimo….

De quien gobierne este país, depende que vivamos en blanco y negro o en color. Depende que haya  salarios y pensiones dignas, obligaciones para todos y privilegios para nadie.  Del gobierno dependerá que la gente joven encuentre  ventanas de oportunidad, o que  las mujeres puedan  salir a correr o a disfrutar la noche cuando les de la gana y tener hijos cuando quieran porque serán dueñas de sus cuerpos- Es el Gobierno el único que puede proteger a las criaturas  de la pobreza y la exclusión o aplicar políticas de sostenibilidad con el medio ambiente, para mantener vivo un planeta que estamos destruyendo con alegría suicida.

Todos, absolutamente todos, los aspectos de nuestra vida están relacionados con la política, con quienes la protagonizan y sobre todo, con quienes nos gobiernan. Así que, ante la cercanía electoral, ponerse la escafandra y pretender darle la espalda a una realidad tan comprometedora es una enorme imprudencia que podemos pagar cara.

Para evitarlo, a pesar de la desconfianza hay que poner las antenas y escuchar las propuestas. No todos dicen lo mismo. No todos se comportan igual. No hay que dejar que nos lo cuenten, sino que hay descubrirlo con el esfuerzo necesario. Se trata de no vender barato , ni regalar el voto porque es nuestra mejor arma para dar pasaporte a quienes lo van a utilizar en su propio beneficio  y la mejor herramienta para  llevar a los despachos de poder a quienes van a solucionar problemas y no a crearlos, a los que hablan de nuestra existencia diaria y nos ayudan a vivir mejor.

No es tan difícil. Ustedes no son tontos. Y ellos no son tan listos.

 

TONTOS Y LOCOS

A VOTARPuede parece petulante, pero a estas alturas, la decisión sobre el voto es evidente. Si usted es de lo que cree que este país tiene como principal problema el asunto de las banderas, o los lazos y su variedad cromática… Si para usted es fundamental que haya toros en las plazas para ser descabellados como toca y no en la dehesa pegándose la vida padre…. Si es de los que piensa que la caza es un bien cultural a proteger como exponente de la civilización, o sueña con poder tener en casa fusiles y automáticas con los que acribillar a hipotéticos atacantes que pretendan atentar contra su honor,…Si es de los que tararea “soy el novio de la muerte” mientras que se ducha o le tiemblan las rodillas cuando ve a los legionarios desfilar tiesos y mayestáticos con su cabra…ya lo debe tener claro.

Si está convencido de que las pensiones son un gasto recortable aunque ello suponga recortar la vida de las personas porque, total, al final de su vida, ya no son productivas…Si cree que la gente joven, hoy en día, es demasiado zángana y quejica.. .Si es de los que opina que las mujeres tienen la culpa de lo que les pasa porque han sacado los pies del plato y se empeñan en estar donde no deben, a horas no apropiadas, provocando con vestimentas inadecuadas, saliendo a correr sin la protección de un recio varón español…

Si es usted de los que llena la nevera con altísimos principios morales y opina que quien cobra salarios de miseria es porque es un fracasado/a que no ha sabido hacer el esfuerzo necesario para labrarse un futuro digno. Si está convencido de que el trabajo dignifica aunque sea con jornadas de 12 horas a tres euros la hora, que la gente se ha vuelto muy delicada y protestona y se queja de todo. Si cree que la mejor asistencia médica ha de ser para el que se la pueda pagar y que enfermar no teniendo dinero es una costumbre que perjudica la sana convivencia. Si está convencido de que la educación, más allá de las cuatro letras, solo es rentable para quien sacará buen partido de ella porque, al fin y al cabo, pertenece al mundo de los triunfadores por tradición familiar.

Si cree que quienes vienen en patera y no se ahogan en el mar, deberían haberlo pensado antes, porque aquí no hay para tanta gente y su desesperación hace que la gente decente se sienta amenazada…

Si cree que la corrupción no es para tanto, solo una patraña, un invento disparatado fruto de una conspiración global para desacreditar a políticos de raza. Si en realidad, la política no le interesa porque cree ser demasiado espabilado para caer en las trampas de unos y otros….

Sobre todo si es usted persona de orden, de ese orden sustentado en el ordeno y mando, en el silencio de los corderos antes de ir al matadero, en el miedo que sustituye al respeto, en la mano dura que castiga sin miramientos, porque no es partidario de segundas oportunidades y palabras como solidaridad, sostenibilidad o concordia, le suenan a monsergas de gente débil y sin espíritu, usted ya debe tener decidido su voto.

Vote dentro de dos semanas. Con orgullo y la cabeza bien alta. Está en su derecho. Ese derecho que no siempre ha existido, como muchos otros que usted disfruta y que pueden estar en peligro de desaparición. Así que vote, pero no lo haga a tontas y locas. Y, a ser posible, no se lo regale a tontos y locos.

MATANDO EL TIEMPO

Este pasado fin de semana tuvimos que cambiar la hora de nuestros relojes en ese baile que sucede dos veces al año y que nos deja unos días algo más desorientados de lo normal, con trastornos del sueño que alimentan debates generalmente poco productivos. Es posible que sea una de las últimas veces que pasamos por la experiencia ya que el Parlamento Europeo parece decidido a acabar con esta medida a partir de 2021. Va a hacer caso a una evaluación promovida desde Bruselas en la que participaron casi 5 millones de personas que en su gran mayoría , 80% , opinaron que había que dejar los relojes en paz. Ahora solo falta determinar si nos quedamos con el horario veraniego o invernal, cuestión que también tiene su intríngulis y que hay esperar que no tardemos demasiado en resolver. hora cambiada

En todo caso, hablar de tiempo no es tanto hablar de horarios como del uso que hacemos de él. Aunque es cierto, para qué nos vamos a engañar, que el cambio se hace en función de parámetros que tienen más que ver con la economía, como la influencia sobre el turismo o el ahorro energético, que con el bienestar , por ejemplo, para favorecer el descanso de las personas.

En cualquier caso, se puede aprovechar la coyuntura para reflexionar sobre el uso que damos al tiempo, o mas bien, a contrastar como el tiempo nos usa a nosotros.

No hay expresión más desafortunada que aquella de “matar el tiempo” sobre todo porque en realidad es el tiempo quien nos mata a nosotros. Así que desaprovecharlo es un crimen, del que nosotras somos las víctimas literalmente. El sentimiento de estancamiento mencionado es propio sobre todo de las edades tempranas, cuando uno puede sentarse a esperar a que le crezca el bigote y se aburre, bendito aburrimiento, creyendo que la vida es lineal y sin sobresaltos y el tiempo del que disponemos, infinito.

Luego llega, sin embargo, un momento vital, que cada persona vive de forma y en momento diferente, en el que la existencia se desmadra, en que todo es un torbellino de emociones, de obligaciones, de responsabilidades, de descubrimientos y no hay momento libre para mirar la hora en que vivimos. Puede ser la obtención de un trabajo, la maternidad o la paternidad, la transición de ser cuidado a ser cuidador/a…pueden ser diversas circunstancias, previsibles o no, las que nos privan de un capital irrecuperable que es el tiempo.

En lo laboral, seguimos viviendo una cultura que valora el presentismo, aunque sea para estar mirando el vuelo de las moscas y los horarios infinitos como símbolo del compromiso profesional, sin entender que ,a veces, más no es mejor, sino simplemente postureo o acumulación de errores. Sin mencionar aquellos empleos cuyas condiciones de trabajo son dignas de un esclavo de la antigua Grecia, con una disponibilidad absoluta y una explotación obscena manifestada en jornadas inacabables y horarios infernales.

El tiempo es el perro que muerde el culo de las mujeres, dicen, porque ellas acumulan jornadas imposibles, por aquello de haber salido de sus casas para abordar en legítimo derecho proyectos profesionales . Pero la contraparte, excepto honrosas excepciones, todavía no ha entrado, dispuesta a asumir esa mitad de lo doméstico que en justicia le corresponde. Y alguien tiene que hacer las camas.

Hacer del tiempo un aliado sin alimentar un conflicto permanente que nos desgasta, exige racionalizar los horarios conciliando las obligaciones personales, familiares y laborales no sólo desde el enunciado, sino consolidando políticas públicas, servicios, recursos y medidas. No basta con cambiar la aguja del reloj dos veces al año.