CÁNCER

La Alameda de Xàtiva se vistió el domingo de verde aceituna para celebrar la carrera anual contra el cáncer. Una oportunidad de oro para ver a nuestros cargos públicos vestidos de corto y en camiseta, luciendo palmito. Y, más en serio, la ocasión de manifestar el compromiso de la ciudadanía frente a una enfermedad que sigue afectando a una de cada ocho mujeres. Dicho esto, es conveniente resaltar también algunas ideas para contribuir a que el esfuerzo realizado por asociaciones, administraciones y personas de buena voluntad, concluyan en un abordaje óptimo de la enfermedad que va mucho más allá de un lazo rosa, que no es más que la estrategia de marketing de la compañía de cosméticos Esteé Lauder que en 1992 eligió el color rosa porque se asociaba con la feminidad y el espíritu festivo.

cancer mama
Esto es preciso?

Porque lo cierto es que el cáncer de mama no es una enfermedad fácil, ni sexy, ni cómoda, ni curable en el 100 por 100 de los casos. El cáncer de mama, todos los tipos de cáncer, son enfermedades duras y peligrosas que hay que afrontar con sinceridad, con apoyos, sin infantilismo y sin trivializar, ni banalizar situaciones que no se curan con lacitos, ni haciendo carreras. Ni bailando zumba, ni siquiera recogiendo fondos. Ojalá.

Su tratamiento exige incentivar no solo la prevención secundaria, que es la que corresponde al momento en que la enfermedad ya ha debutado, sino la primaria que es aquella que intenta impedir que aparezca ese proceso destructivo que se lleva por delante la vida o como poco, el bienestar, de tantas mujeres.

Y es que estando todavía lejos la curación de la enfermedad, está más que demostrada la existencia de agentes que intervienen como facilitadores o inductores de la enfermedad. Que no dependen de nuestro estilo de vida individual, por sano que queramos que sea, sino de las dañinas condiciones que se derivan a veces de nuestro entorno social o laboral, es decir, de factores que no podemos evitar porque están en el aire que respiramos o en los productos que consumimos.

Algunos tipos de tumores, dice la ciencia médica, podrían prevenirse con medidas legales y macropolíticas saludables que dieran garantías a nuestras condiciones de vida y laborales. Pero a pesar de toda la evidencia acumulada, resulta sorprendente que apenas se inviertan recursos para entender e intervenir sobre estos determinantes sociales del cáncer. Buen ejemplo de la relevancia de la política como actividad capaz de incidir o no en la solución de problemas muy serios.

Es peligroso, además de falso, establecer una supuesta relación entre estilo de vida y cáncer que hace pensar que es una enfermedad causada por los estilos individuales de vida irresponsables (poco ejercicio, dieta rica en grasas, fumar, beber, etc.). Porque con este razonamiento, se podría prevenir el cáncer con un comportamiento adecuado. Y en esta lógica la enfermedad mata a quien no se cuida, a quien se descuida, en cierto modo, a quien se lo ha buscado. Y no es así.

Tampoco es positivo ese falso optimismo que trivializa la enfermedad y se acompaña de un cuasi fanático llamamiento a la lucha que se hace a las personas enfermas, depositando de alguna forma en ellas, la responsabilidad de curarse.

Siendo enormemente positivo, que corriendo y bailando, la ciudadanía afronte sus retos de salud, no se han de perder de vista los objetivos principales, es decir, evitar en lo posible la aparición de la enfermedad eliminando los factores que la favorecen y garantizar que las personas afectadas dispondrán del apoyo que precisen sin sufrir presiones innecesarias.

(pensando en A. Leal, amiga y vecina , luchadora incansable)

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EL BICHO VICTORIOSO

El año pasado llegó algo tarde a la Comunidad Valenciana, aunque se sabía que venir, vendría  y más de 30.000 personas intentaron protegerse de su ataque que no tiene piedad, ni da tregua.  En 2017, para compensar, se ha adelantado bastante. Nadie la espera con alegría, pero como los deseos ajenos  le importan bastante poco, ha hecho una entrada triunfal no sólo aquí sino en toda Europa, donde se está llevando por delante,  las previsiones realizadas y los recursos dispuestos para enfrentarse a ella.

virus

En resumen que si te ha de pillar, por mucho que te claves agujas para inmunizarte, te laves las manos hasta desollarte y comas naranjas a toneladas, la gripe te va a meter en la cama porque suele gana por goleada a una Humanidad que intenta hacerle frente inútilmente.  Esa Humanidad que se cree tan poderosa y  superior,  tan estúpidamente  soberbia que está convencida de ser dueña del planeta y de todos los seres vivientes que hay en él. Pues mira por donde, el virus de la gripe, un bicho pequeñito pero matón, está consiguiendo tumbar a millones de personas en todo el mundo,a las que impide continuar con su vida habitual, provocándoles diversos síntomas, a cual más desagradable, que han de sufrir con paciencia y resignación,  dos cualidades que no abundan demasiado .

En España, el virus de este año se llama, para que puedan maldecirlo con propiedad, H3N2, y es la causa de que  los hospitales de media España están colapsados por esta epidemia, que no es ninguna sorpresa, que tan familiar nos resulta y que nos convierte en seres doloridos, moqueantes, afiebrados  y quejicosos. Una enfermedad conocida, y superable aunque  puede representar un grave riesgo para determinados grupos de población. De hecho son más de 200 los casos considerados graves hasta el momento en el país.

En todo caso, como si algo nos interesa y preocupa es el propio bienestar, la noticia está ocupando portadas de informativos en todos los medios de comunicación,  siempre acompañada de titulares que proclaman la saturación de los servicios hospitalarios. No hay telediario que se precie que no abra con la noticia del frío y la epidemia gripal, de forma absolutamente similar a cuando en verano, el calor es tema de obligado tratamiento lo que no debería tener ninguna lógica a no ser que fuera al revés,  ya saben: 40 grados en Diciembre y llegar a los cero grados  en Agosto. Eso sí que sería un notición.

Sin embargo,  habría que distinguir, como siempre, lo fundamental de lo accesorio, lo inevitable de lo circunstancial y constatar que frente al bicho estamos en clara desventaja porque la derrota es previsible a pesar de los muros preventivos que levantemos. Pero que, por el contrario,  esa imagen vergonzosa a la que se  hace referencia obligada, de pasillos  repletos de gente doliente aparcada  en camillas o sillas de ruedas, es claramente evitable.

Es muy posible, casi se podría asegurar, que si no se hubieran recortado 10.000 millones de euros en el sistema sanitario, eliminado 6000 camas o despedido a más de 25000 trabajadores y trabajadoras de la sanidad, se podría evitar esa parte añadida de sufrimiento a las personas enfermas que supone demorar su tratamiento y no atenderles en las mejores condiciones.

No es más que el precio que el sistema sanitario tuvo que pagar, como la Educación o la Dependencia, a cuenta  de ese astronómico rescate de los bancos que alcanzó los  60.000 millones de euros y fueron pagados sin pestañear  por el anterior y actual Gobierno. Que encima mintió descaradamente  a la ciudadanía sobre la falta de consecuencias de tamaño agujero a las cuentas públicas.

Pues de aquello barros, estos lodos y ahí está la explicación del desastre. Pero como no se puede gobernar con la mirada en el retrovisor y la excusa permanente de la herencia, que de esa canción ya hemos oído muchas versiones,  habría que aprender la lección y tomar las medidas oportunas para paliar los efectos previsibles que se producen cuando medio país se pone enfermo a la vez afectado por una enfermedad como la gripe que se presenta de forma periódica y estacional.

Por eso la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, exige en el Estado pero también en las Comunidades Autónomas que se hacen cargo de la sanidad de la ciudadanía, un Plan de Emergencia que se anticipe, como su nombre indica a emergencias colectivas  que disminuyen la calidad de vida de las personas. Y para eso hay que abordar  las deficiencias que el sistema evidencia , no hoy, ni ayer, sino desde hace ya mucho  tiempo.

En resumidas cuentas, pillar la gripe puede depender de un  estornudo insolidario o de unas manos mal lavadas, pero recibir la atención necesaria, sin tener que acampar durante horas en pasillos desangelados depende de una correcta gestión de los servicios públicos.  Apostemos por la mejor solución.