EL RETORNO

Iniciado el mes de Septiembre hay  temas  de tratamiento obligatorio en la actualidad informativa, aunque sea en lugar secundario,  por lo menos hasta que recupere su tono habitual  la accidentada vida política y social a la que estamos acostumbrados.

Uno es el fin de las vacaciones, asunto sobre el que debería decaer la atención teniendo en cuenta que en este país, un 34% de las familias no se toma ni una mísera semana de vacaciones. Las vacaciones, en muchos casos, son un mito, un espejismo, porque quien percibe menos de 8000 euros anuales, bastante tiene con sobrevivir los 365 días del año. Y así vive el 25% de habitantes que toma el sol, sí, mientras que no le cueste dinero. Cierto es que, dado que siempre ha habido una cultura vacacional, se hace de la necesidad, virtud y  se utiliza esa ancestral táctica, entre el cariño y el abuso, que consiste en volver al pueblo o instalarse en domicilios familiares ajenos, donde se vive con las mismas estrecheces pero con un cambio de escenario que alimenta la fantasía vacacional a la que todo el mundo tiene derecho.VUELTA1

El otro tema obligado, va a ser sin duda el de la vuelta al cole. Un asunto al que casi todas las grandes marcas comerciales quieren brindar su nada desinteresada ayuda con promociones y campañas que convierten el retorno en un saqueo de las cuentas familiares.

Cuando algunos grandes almacenes se apropiaron desde sus departamentos de Publicidad de un hecho tan habitual y doméstico como la Vuelta al Cole, sabían lo que hacían. Lo convirtieron en una especie de festejo social que acaba exigiendo una inversión similar a la de bodas, bautizos y comuniones, quizá no en cuantía, pero sí en cuanto a la obligatoriedad de pasar por caja.

Jugaban con ventaja porque sabían que tras el desalojo de los centros escolares en Junio,  la vuelta del alumnado estaba garantizada, mientras que a la gente adulta que nunca se ha ido de sus trabajos porque no los tiene, ni de vacaciones porque no puede pagárselas, era más difícil convencerles de que había algo que celebrar.

Vuelta al cole, pero siempre, por supuesto, desde la óptica del consumo puro y duro, es decir, de fomentar la adquisición de multitud de artículos y accesorios que las criaturas han de llevar, flamantes, en su primer día de escuela como si su autoestima y sensación de seguridad tuviera que fundamentarse en el precio de sus gomas de borrar.

Hablamos,  no de libros de textos, asignatura felizmente superada, por lo menos en esta Comunidad, Andalucía y Navarra, sino de esa infinidad de artilugios y accesorios que las criaturas deben llevar en su primer día de clase. Sacapuntas, cuadernos, mochilas, lápices, rotuladores, reglas, calculadoras, estuches…Todo ello convenientemente decorado, según el sexo de las criaturas destinatarias cuya capacidad de elección queda derogada porque a las niñas les toca Frozen y a los críos Spiderman.

Aquello de huir de los estereotipos y apostar por educar personas sin imponerles   colores, ni, por derivación, lugares más o menos preferentes en el mundo, queda así en el rincón del olvido. Y se pierde, además,  una buena oportunidad de ahondar en otros de esos principios que compartimos en la teoría y machacamos en la práctica. Ese que se refiere a aquello del reciclaje, del reaprovechamiento, del consumo sostenible…

Pero nadie está por la labor de hacer comprender a las criaturas que esa mochila que costó una pasta hace pocos meses es perfectamente apta para su reutilización. Ni de aclarar que colores hay muchos, pero no significan nada y pueden elegir el que más les guste.

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EL DILEMA

El cambio climático anunciado por el mundo de la ciencia desde hace ya muchos años, y negado con la misma insistencia por algunos políticos ignorantes y atrevidos, es ya una realidad que podemos percibir en cada inundación, en cada tornado, en cada fenómeno climático que nos deja boquiabiertos ante su potencia y su capacidad destructiva. PLASTICOS 1

El cambio climático nos acabará destruyendo a todos. No hace falta ser Nostradamus   para hacer la predicción. Destruirá a los que creen en él y se movilizan para impedirlo y a quienes en un ejercicio intolerable de egoísmo e insolidaridad, predican aquello del sálvese quien pueda, o peor aún consideran que no les afecta el asunto porque cuando se produzca el desastre anunciado, ellos estarán criando malvas.

Así  piensan algunos de la tercera edad, porque la acumulación de años no siempre hace más sabias y generosas a las personas. Pero también lo piensa parte de la gente joven, que es incapaz de interesarse por nada que no le afecte de forma individual, porque lo colectivo les resbala y presumen de su escepticismo como si eso fuera virtud en lugar de cobardía y estupidez. Y también hay adultos, ni jóvenes ni viejos, que se dedican a sobrevivir en el día a día que a veces se les presenta muy duro, trabajando, afrontando y resolviendo problemas, construyendo una existencia sin darse cuenta de que todo eso son edificios construidos en una bola, en un planeta,  que rueda hacia el desastre.

No nos pongamos apocalípticos. Que para eso ya hay películas la mar de descriptivas y angustiosas. También hay pasos en la dirección correcta  como los dados por el Parlamento de Navarra, o se proponen por la Comisión europea.

Si uno lo piensa, es un placer ver aumentar en las ciudades el número de personas que utilizan medios de transporte alternativos en lugar de coger el coche para ir al kiosco de la  esquina. Da un poco de susto ver la proliferación de  patinetes, tablas y otros inventos con los que la gente se desplaza de forma rápida y nada contaminante, aunque generando a veces cierto peligro para la integridad física del resto de peatones que ocupan la calle. Pero ciertamente son un avance indicativo de la colaboración necesaria en un esfuerzo colectivo , grande y permanente, que  será el único capaz de frenar la degradación de este planeta que nos acoge y que estamos demostrando que somos muy capaces de destruir.

Es también una medida acertada la restricción del uso del plástico por lo que tiene de contaminante de efecto permanente. El 90% de las bolsas de plástico se usan una sola vez, durante un período de entre 12 y 25 minutos como máximo y luego tardan más de 100 en descomponerse. Cualquiera se estremece cuando le dicen que cada segundo llegan al mar 200 kilos de plástico. Queda la pregunta de si hacernos pagar por las dichosas bolsas causará el suficiente disuasorio para abandonar su uso. Pagamos por ellas un precio ridículo desde el 1 de Julio aunque habrá que esperar al 2021 para su prohibición total.

España es el segundo país, detrás de Turquía, que más plástico está vertiendo en el Mediterráneo, ese que nos enamora, que cantó Serrat y que estamos convirtiendo en un vertedero asqueroso de toallitas. Quizás sea ahora de ponerse en serio a hacer los deberes, asumiendo que no hay nave espacial ni héroe forzudo que nos salve del desastre, si todas y cada una de nosotras, las personas, no entendemos que nos estamos jugando  nuestro presente y nuestro futuro, por unos hábitos y costumbres que no nos podemos permitir. No hay margen. No queda tiempo. No hay excusas.

O ecologistas  de corazón y de práctica, o especie de extinción. Ese es el dilema.

EL DOMINGO PASADO

Es fácil recordar lo que pasó el pasado Domingo. Cualquier persona a la que se preguntar tendría una respuesta fácil. Imposible olvidar escenas que a la mayoría nos gustaría no haber visto nunca.

Imágenes, muchas imágenes. Impresionantes, clarificadoras, desgarradoras, indignantes. Repetidas, mudas, pero insufriblemente descriptivas. Y muy violentas. Insoportablemente violentas. Causantes de enorme rabia, como siempre pasa cuando ves a los fuertes y poderosos avasallando a los más débiles y vulnerables.

Domingo de declaraciones a miles, de tertulias televisivas maratonianas y telediarios casi monotemáticos. Y opiniones, miles y miles de opiniones transmitidas por todos los medios, de todos los colores y calidades. Las redes hervían, se superaban a sí mismas, recogiendo juicios, advertencias, predicciones, condenas, análisis. Todo el mundo tenía algo que decir o sentía que tenía que decir algo. Opiniones inteligentes, pero también interesadas. Objetivas o sectarias. Sinceras o por encargo. Aburridas o innovadoras. Opiniones y juicios inacabables e incansables, en una pugna feroz por captar adeptos, por destacar y ser la más seguida, la más repetida, la más oída.

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Y no sólo hubo un estallido múltiple de opiniones. También hubo tiempo y espacios para quejas y lamentos, para reclamar, para dolerse o para alegrarse. Tiempo de emociones y estados de ánimos: los alegres y optimistas que veían el vaso medio lleno y la faena casi hecha. Quienes lo veían todo negro, negrísimo y querían bajarse en marcha de un país que no comprenden. Quienes sentían rabia asesina, porque sentían en propia carne la humillación y la violencia que se hacía sufrir a otros. Los del miedo, ese que paraliza y enmudece; los que no quieren saber, ni entender, ni mucho menos tomar posición porque no quieren arriesgar status o alianzas, aunque tengan que sacrificar su conciencia. Los cínicos que directamente no tienen conciencia y todo les da igual, por lo menos, en la medida en que no les afecte. Los sabios que saben exactamente lo que hay que hacer, y se desesperan porque no consiguen ganarse la autoridad que creen tener…

Todo eso pasó el pasado Domingo. Durante mucho tiempo se hablará de él. Y de las cosas que pasarán después. Hay que estar preparadas.

Por eso, se explica que no se hablara y casi nadie sepa, que ese mismo Domingo mataron a una mujer a cuchilladas en Madrid y a otra en Barcelona. El asesino de esta última mató también a un bebé de 11 meses y después se suicidó.

Son más víctimas de una lista interminable. No tienen ni nombre. Han muerto. Las han matado. Es una pena, una desgracia. Pero además tuvieron mala suerte con el día que les tocó morir, si es que hay alguno bueno. Pero este era el peor. La gente estaba en otras cosas. Hay incluso quien se molesta si insistes en recordarlas.

Y por eso, ellas mueren dos veces. La real, cuando se comete el asesinato y dejan de existir porque un hombre así lo decide y se salta todas las leyes, todos los derechos, sin contemplaciones. Y la social, cuando son olvidadas y su recuerdo se borra de todas las memorias, perdida definitivamente su identidad.

Duele ver como prostituyen la democracia, como se pisotean las libertades y se impone la ley del más fuerte. Indigna justamente ver como se manipula, se mangonean legítimos sentimientos y se apropian indebidamente de aspiraciones permanentes de pueblos que son y se sienten oprimidos.

Pero además, sin ánimo de confrontación, ni de comparar dos tragedias que no son de categorías comparables, no deberíamos permitir que los grandes desastres nos hagan perder de vista las grandes catástrofes que acaban con la vida de las mujeres.

LAS RENTAS DE LA IGLESIA

Estamos en plena operación recaudatoria , es decir, en mitad de ese período del año en el que nos toca hacer las cuentas correspondientes con el erario público, lo que resulta un acto tan necesario como ir al dentista por los beneficios que obtendremos, pero sin duda igual de  antipático y a veces doloroso.  facebook_1498136577353

Vivimos en una comunidad organizada  que necesita  fondos  para mantener servicios necesarios que exigimos  a voz en grito si hace falta. Y poco a poco estamos comprendiendo, que defraudar al fisco es hacerse trampas al solitario y sólo promueve una sociedad un poco más ruin y mezquina. Claro que no ayuda mucho a mantener viva la responsabilidad ciudadana , los centenares de casos destapados que muestran las vergüenzas de algún prócer de la patria que,  era una artista a la hora de estafar a la Hacienda pública, ahorrándose su parte, efectivamente muy considerable, dada su considerable fortuna. Artimañas legales y asesores muy especializados cubrían sus delitos a la perfección y asusta pensar que por muchos que vayan al talego, demasiados quedaran impunes con sus cuentas secretas y su dinero ennegrecido.

En cualquier caso, aunque haya frutos podridos hay que pensar que la mayoría social de este país es consciente de que lo que es público y contribuye a nuestra calidad de vida, entre todos se ha de pagar. Y por eso, convertidos en contribuyentes  más o menos remolones, pasamos en estas fechas por caja, para liquidar.

Hay sin embargo, una cuestión final sobre la que se oyen diversas leyendas urbanas, fruto de esa afición a opinar como si tuvieramos el titulo de asesor fiscal bajo el brazo. Es la que se refiere a esa casilla final que te obliga a elegir entre la Iglesia Católica y Fines sociales.

Vaya por delante que quien se considere católico, apostólico y romano, y sea un fiel practicante que quiere que su dinero financie a la Iglesia católica, a su clero y a su culto, está en todo su derecho de hacerlo. Faltaría más. Y lo tiene bien fácil .

El problema lo tienen quienes por el contrario, opinan que la religión es una cuestión privada que, en ningún caso, debe ser financiada con fondos públicos y tienen difícil ser respetados en su elección.

La formulación de la cuestión parece querer ya contribuir al despiste, porque lo cierto es que al señalar cualquiera de las dos opciones, la pasta acabará yendo a la Iglesia Católica en mayor o menor proporción.

Y esta no es una institución precisamente en riesgo de quebrar ya que recibe del Estado   más de  11.000 millones de euros al año, aunque sólo  250  llegan a través del IRPF. De hecho en  2016, el 65% de las declaraciones no tenía ninguna cruz en la casilla correspondiente lo que parece indicar que no hay una tendencia generalizada a favor de financiar a la Santa Madre Iglesia.

Quizás se deba a que no es una entidad precisamente maltratada por unos poderes públicos que le deparan un trato exquisito y muy generoso en materia de privilegios  y subvenciones. De hecho, no solo está exenta de pagar impuestos como el de  sociedades,  obras,  patrimonio y sobre todo, el IBI , lo que es un auténtico puntazo dada la abundancia de  bienes inmobiliarios sino que además  recibe muy importantes cantidades, hasta   5000 millones de euros, para financiar la enseñanza católica en colegios concertados.

Así que si usted, contribuyente, no desea subvencionar a ninguna entidad religiosa, la recomendación de los expertos es no marcar ninguna casilla. Hagámosles caso, por una vez.

 

EL BICHO VICTORIOSO

El año pasado llegó algo tarde a la Comunidad Valenciana, aunque se sabía que venir, vendría  y más de 30.000 personas intentaron protegerse de su ataque que no tiene piedad, ni da tregua.  En 2017, para compensar, se ha adelantado bastante. Nadie la espera con alegría, pero como los deseos ajenos  le importan bastante poco, ha hecho una entrada triunfal no sólo aquí sino en toda Europa, donde se está llevando por delante,  las previsiones realizadas y los recursos dispuestos para enfrentarse a ella.

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En resumen que si te ha de pillar, por mucho que te claves agujas para inmunizarte, te laves las manos hasta desollarte y comas naranjas a toneladas, la gripe te va a meter en la cama porque suele gana por goleada a una Humanidad que intenta hacerle frente inútilmente.  Esa Humanidad que se cree tan poderosa y  superior,  tan estúpidamente  soberbia que está convencida de ser dueña del planeta y de todos los seres vivientes que hay en él. Pues mira por donde, el virus de la gripe, un bicho pequeñito pero matón, está consiguiendo tumbar a millones de personas en todo el mundo,a las que impide continuar con su vida habitual, provocándoles diversos síntomas, a cual más desagradable, que han de sufrir con paciencia y resignación,  dos cualidades que no abundan demasiado .

En España, el virus de este año se llama, para que puedan maldecirlo con propiedad, H3N2, y es la causa de que  los hospitales de media España están colapsados por esta epidemia, que no es ninguna sorpresa, que tan familiar nos resulta y que nos convierte en seres doloridos, moqueantes, afiebrados  y quejicosos. Una enfermedad conocida, y superable aunque  puede representar un grave riesgo para determinados grupos de población. De hecho son más de 200 los casos considerados graves hasta el momento en el país.

En todo caso, como si algo nos interesa y preocupa es el propio bienestar, la noticia está ocupando portadas de informativos en todos los medios de comunicación,  siempre acompañada de titulares que proclaman la saturación de los servicios hospitalarios. No hay telediario que se precie que no abra con la noticia del frío y la epidemia gripal, de forma absolutamente similar a cuando en verano, el calor es tema de obligado tratamiento lo que no debería tener ninguna lógica a no ser que fuera al revés,  ya saben: 40 grados en Diciembre y llegar a los cero grados  en Agosto. Eso sí que sería un notición.

Sin embargo,  habría que distinguir, como siempre, lo fundamental de lo accesorio, lo inevitable de lo circunstancial y constatar que frente al bicho estamos en clara desventaja porque la derrota es previsible a pesar de los muros preventivos que levantemos. Pero que, por el contrario,  esa imagen vergonzosa a la que se  hace referencia obligada, de pasillos  repletos de gente doliente aparcada  en camillas o sillas de ruedas, es claramente evitable.

Es muy posible, casi se podría asegurar, que si no se hubieran recortado 10.000 millones de euros en el sistema sanitario, eliminado 6000 camas o despedido a más de 25000 trabajadores y trabajadoras de la sanidad, se podría evitar esa parte añadida de sufrimiento a las personas enfermas que supone demorar su tratamiento y no atenderles en las mejores condiciones.

No es más que el precio que el sistema sanitario tuvo que pagar, como la Educación o la Dependencia, a cuenta  de ese astronómico rescate de los bancos que alcanzó los  60.000 millones de euros y fueron pagados sin pestañear  por el anterior y actual Gobierno. Que encima mintió descaradamente  a la ciudadanía sobre la falta de consecuencias de tamaño agujero a las cuentas públicas.

Pues de aquello barros, estos lodos y ahí está la explicación del desastre. Pero como no se puede gobernar con la mirada en el retrovisor y la excusa permanente de la herencia, que de esa canción ya hemos oído muchas versiones,  habría que aprender la lección y tomar las medidas oportunas para paliar los efectos previsibles que se producen cuando medio país se pone enfermo a la vez afectado por una enfermedad como la gripe que se presenta de forma periódica y estacional.

Por eso la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, exige en el Estado pero también en las Comunidades Autónomas que se hacen cargo de la sanidad de la ciudadanía, un Plan de Emergencia que se anticipe, como su nombre indica a emergencias colectivas  que disminuyen la calidad de vida de las personas. Y para eso hay que abordar  las deficiencias que el sistema evidencia , no hoy, ni ayer, sino desde hace ya mucho  tiempo.

En resumidas cuentas, pillar la gripe puede depender de un  estornudo insolidario o de unas manos mal lavadas, pero recibir la atención necesaria, sin tener que acampar durante horas en pasillos desangelados depende de una correcta gestión de los servicios públicos.  Apostemos por la mejor solución.

BENDITA SEAS

Hoy he cogido el tren a la carrera y en el sprint final he coincidido con una monja corredora cuya avanzada edad y los bultos que cargaba no le impedían ser casi más rápida que yo.

monja

 

Hemos hecho migas, lógicas tras compartir sudores, y me ha contado que va vestida desde hace 45 años con esos largos faldones que no permiten grandes velocidades y que ya la aburren un poco. Solo un poco.Que iba a visitar a su hermana mayor, no se si en la orden o en la familia, que aquí me pierdo un poco, cuya edad en todo caso,debe ser infinita vista la referencia, porque está un poco delicada. Como si fuera una orquídea. Llevaba un móvil sencillo de esos con números grandes que miraba continuamente porque me cuenta que no oye bien y el modo vibración no le parece sano (??). No he querido averiguar más pero esa es la causa de que intente pillar las llamadas cuando se produzcan. Es una mujer muy mayor pero divertida, curiosa y extrovertida. Creo que no me iría de acampada con ella, pero hemos hecho un viaje relajado e interesante a falta de unas pastas y algo para mojar, aunque ella desayuna leche con colacao según me ha informado. Al despedirnos me ha dejado un poco traspuesta porque no me ha besado pero me ha bendecido. Y yo hace tiempo que descubrí que las maldiciones son mucho más frecuentes y efectivas.

JUGUETES CON MENSAJE

Como los toros en el momento previo a cruzar el callejón,  valga la metáfora a pesar de la referencia a un tema tan delicado,  estamos ya a punto de empezar la campaña navideña. El Belén ya está en la Alameda instalado con todo su esplendor, inaugurado como toca, publicitado como se debe y destinado a contribuir de forma relevante al futuro económico y turístico de la ciudad. Las luces navideñas se han encendido, causando un grato cambio en una ciudad normalmente fosca, aunque sobre todo en las periferias, que no son precisamente las más beneficiadas de esta momentánea riqueza lumínica. Las grandes superficies  ponen velas a cualesquiera que sean sus dioses  pidiendo avalanchas de compradores compulsivos que les vacíen los stocks y disparen su contabilidad post-navideña. Los pequeños comerciantes también elevan sus plegarias  y confían que el vecindario se acuerde de ellos, de su esfuerzo de todo el año, de su trato personal y humano y acuda a ellos en busca de  ingredientes culinarios, de regalos y de todo aquello que puedan necesitar y que ellos también venden.

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Un producto de enorme demanda, por definición, son los juguetes. La Navidad es  la fiesta donde la gente pequeña aporta una sobredosis de energía positiva que es recompensada con el esfuerzo de la gente adulta en forma de obsequios varios, adquiridos con la mayor ilusión y a veces, con mucho esfuerzo. De hecho, según la consultora TNS para eBay, la media de gasto es de  235 euros, de los que 151 irán destinados a menores. Se estima que el 80% de las criaturas reciben cinco o más regalos durante estas fiestas y que muchas reciben 10 veces más regalos de los que necesitan.

La psicología infantil  recomienda que madres y padres no pretendan demostrar su cariño con objetos, sino con presencia, lo cual parece tan sensato que no debiera hacer falta una carrera universitaria para llegar a esa conclusión. Y hacen también  algunas recomendaciones: regalar algo que tenga utilidad ,siempre un regalo relacionado con la lectura, que no falte algún objeto que sea de necesario uso , y por último, que tengan también ese regalo por el que las criaturas matarían, con el que no han dejado de dar la matraca y que colmará sin duda sus expectativas.

Por otra parte los juguetes son  determinantes a la hora de configurar los valores y el desarrollo de la personalidad de las criaturas. Y por eso tienen pleno sentido las campañas que recomiendan no ser cerriles empeñándose en vincular las niñas a entretenimientos vinculados con el cuidado de bebés, la limpieza del hogar, el baile o el diseño y a ellos con  actividades deportivas, la conducción o la construcción.

La exitosa campaña desarrollada por este Ayuntamiento de rechazo a la violencia machista, el NO es NO, debe conducir a una concepción igualitaria de mujeres y hombres que, a su vez,  implica que desde la infancia, deben educarse huyendo de estereotipos obsoletos. Y eso es, ni más ni menos, lo que hacen los juguetes que, a veces con demasiada ligereza, se regalan en estas fechas.

Si de verdad queremos que las niñas sean mujeres  independientes el mejor juguete es el que fomente sus cualidades para ser aquello que quieran ser: astronautas, ingenieras o amas de casa. Si queremos que los hombres del futuro  sean autónomos  hay que capacitarles para el cuidado propio y ajeno: deben aprender a  cocinar, limpiar y atender a quienes estimen.

Por eso el mejor regalo es el que no envía  ningún mensaje que  clasifique  a las criaturas por su sexo, sino que les abre todas las puertas para que crezcan en libertad.