VIOLACIÓN EN DIRECTO

Gran Hermano es un concurso que empezó a emitirse en el año 2000 así que está a punto de cumplir 20 años.  Seguramente no haga falta explicar su contenido y funcionamiento, porque raro será  quien en uno u otro momento no haya pasado un rato, sobre todo al principio, viéndolo en la caja llamada tonta, pero muy poderosa. Y puede ser que quedara fascinado ante un programa  que encerraba a personas como quien encierra osos polares y mostraba en público sus vergüenzas y desvergüenzas, desnudos en sentido literal y figurado ante una clientela que al final no creía tener ante sí seres humanos, sino sólo personajes actuantes con papeles más o menos significados.

gran-hermano-15-verano-2014-defaultFue  el primer programa de telerrealidad que se veía en este país y  supuso toda una novedad audiovisual que generó verdadera expectación. Ver a personas más o menos normales, aunque eso sí, con un alto grado de exhibicionismo,  encerradas sin posibilidad de escape y mostrando su más íntima cotidianidad ante miles de televidentes, tenía ciertamente un atractivo morboso que enganchó a mucho personal.

De hecho, el programa ha sido líder de audiencias en casi todas sus ediciones con unas cuotas de pantalla por las que algunos y algunas matarían .

La cosa tuvo que ir complicándose para mantener ese impacto y así e fueron incorporando cada vez personajes y situaciones más descarnadas, conflictivas, introduciendo de forma desaforada sentimientos y emociones en un guión libre, pero muy dinámico que impedía a muchos volver a la lectura de un buen libro, lo que hubiera sido mucho más beneficioso para este país.

El programa  lleva ya 18 ediciones así que el efecto novedad se ha evaporado. Para mantener la emoción,  por su famosa casa de Guadalix han pasado una caterva de personajes,  cada vez más increíbles y empeñados en armar la más gorda posible para  lograr que su minuto de fama se convirtiera en una eternidad en la que poder vivir cómodamente. Para lograrlo, algunos de ellos han sido  capaces de dejar boquiabiertos al personal que se hacía cruces ante determinadas actitudes, miserias, poses y conductas.

Esa ascensión a los infiernos del ser humano, ha expulsado afortunadamente a mucha gente que dejó hace años de seguir un programa que  no tenía nada de telerrealidad y todo de telebasura. Aunque sus audiencias, imposible negarlo, han seguido siendo millonarias.

Pero era un juego peligroso para propios y ajenos y al final parece que se han traspasado ciertos límites por los que deberán pagar una factura que tal vez, ojala, les arruine.

En 2017 una concursante fue violada en directo mientras estaba inconsciente sin que nadie del programa hiciera ningún intento por evitarlo. Más aún, al día siguiente le mostraron imágenes de lo sucedido recomendándole que guardara silencio.

Al parecer  los productores del programa  que vieron lo que estaba sucediendo  sólo pensaron en los beneficios que les podía reportar el descomunal escándalo que se podía armar. Quizás creyeron que era una actuación digna de Oscar aunque la protagonista no estuviera en condiciones de representar ningún guión.

Lo positivo del caso, si es que hay algo que positivar es que muchísimas de las marcas anunciantes han anulado sus patrocinios. Empresas tan potentes como Nescafé, Movistar, Telepizza o BBVA se han borrado porque intuyen, a perspicacia no les gana nadie, que no es bueno para sus empresas verse vinculadas a realidades tan sórdidas y merecedoras de absoluto rechazo social.

Pero lo enormemente negativo, lo que hace desear bajarse de este planeta habitado por una Humanidad bastante loca es que las cuotas de pantalla del desgraciado reality se mantienen e incluso crecen. La productora pidió disculpas dos años después de la violación y considera que aunque el caso está pendiente de juicio, a sus efectos ya está cerrado y la función debe continuar.

No deberían. No deberíamos consentir que se tratara con ningún tipo d tolerancia ni laxitud todas aquellas actitudes que conllevan cierta comprensión, algo de indiferencia  e incluso simpatía con la violencia sexual. Porque de esos barros, estos lodos que nos asquean a todos cuando pensamos en Diana Quer o Laura Luelmo o tantas otras chicas, mujeres que un día se levantaron para no volver a ver amanecer.

 

 

ANIVERSARIO INFELIZ

Ayer se cumplieron tres meses de un suceso que como dice la prensa sensacionalista, conmovió a toda  la ciudad, provocando una enorme impresión y poniendo a Xàtiva en el mapa de la actualidad. Fue por una causa  que no produce ninguna satisfacción ni es motivo de orgullo. Por un hecho demasiado habitual, que de ninguna manera puede ser normalizado, porque cada vez que se repite debería ser la última.

aniversarioFue el 11 de Junio cuando asesinaron a una vecina de Xàtiva, Isabel Elena Raducanu. Todos los demás detalles que se dieron en su momento por algunos medios -no todos- rozaron el mal gusto y el sensacionalismo más mezquino pero sobre todo no tuvieron  ninguna utilidad para hacer comprender la crueldad que esa muerte suponía y las causas reales que la provocaban. Algunos de los titulares que se emplearon para contar lo sucedido a la opinión pública, es mejor olvidarlos porque fueron vergonzosos, apelando a los más bajos instintos del personal y convirtiendo lo que era otro asesinato machista en una especie de espectáculo gore, en el que se jugaba con las hipótesis como quien participa en un espacio de ciencia ficción.

A quien  no se puede olvidar es a Isabel Elena Raducanu. Quien no merece carpetazo es ella, la víctima,  como las otras 6 mujeres asesinadas en lo que va de año en el País Valenciano junto con las otras 34 en el resto del Estado.  Cuarenta en total. Sin olvidar a los tres menores. Sinceramente, no les parecen demasiadas?

Todavía no es 25 de Noviembre que es la fecha en la que, según dicta el calendario, este país tomará cartas en el asunto. Pero este mes de Septiembre es un mes malo para estas estadísticas,  que son todo menos cifras. Sucede que tras la convivencia forzada de un verano que no tiene nada de feliz, Septiembre suele ser mes de decisiones trascendentales que pasan por hacer la maleta y empezar una nueva vida. Y ya se sabe que ese momento, el de la huida, es especialmente motivador para que el maltratador saque  al verdugo que lleva dentro.

Lo cierto es que aumenta el número de denuncias, más de 150.000  al año con el mismo ínfimo porcentaje de denuncias falsas para fastidio de algunos,  y que en los bares y en las fábricas ya no se presume de haberle puesto la mano encima a la parienta. Está mal visto y ningún machote ganará puntos como sucedía antaño.  .

Pero los Gobiernos, siguen sin hacer los deberes correspondientes. Se constata que la gente joven reproduce modelos letales de relación, que los estereotipos siguen imponiendo patrones desiguales, que el sexo se aprende con el porno y no hay una acción de gobierno, a todos los niveles, desde el Congreso al último Ayuntamiento , que de forma coherente impulse ese cambio cultural y estructural necesario que transformará mentalidades y dotará de los recursos necesarios.

Cuando mataron a Isabel, un asesinato todavía sin culpable pero que sin duda seguirá siendo investigado con absoluta dedicación por los responsables de hacerlo,  el alcalde de Xàtiva Roger Cerdá manifestó en el minuto de silencio convocado ante el Ayuntamiento que “la nuestra es una ciudad tranquila, llena de mujeres que merecen la garantía de seguir adelante con un proyecto de vida en igualdad y plenitud, en ejercicio  de sus derechos”

Tiene toda la razón, las mujeres merecen todas las garantías, todas ellas sin excepción, para vivir en libertad y con seguridad. Un deseo que solo será realidad con el trabajo conjunto de las instituciones y la sociedad para erradicar la desigualdad y la violencia. Hay que ponerse a ello sin perder tiempo.

DENUNCIA A PAMELA PALENCIANO

Pamela Palenciano  es una monologuista, comunicadora y activista feminista española, reconocida internacionalmente por su monólogo “No sólo duelen los golpes” en el que relata una experiencia de pareja en la que se vive el maltrato derivado de relaciones que se sustentan en la desigualdad y el sometimiento. Un monólogo que no tiene mucho de gracioso, pero que posee una enorme capacidad de impactar en la conciencia personal tan selectiva a veces, en la sensibilidad individual, en ocasiones tan apelmazada como las toallas sin suavizante, marcando un sello indeleble que les ayudará a leer la realidad en clave de libertad y de justicia. Posee una de las principales cualidades reconocidas a la cultura y el arte que es la capacidad de emocionar, de conmover, de abrir ventanas a otras experiencias, a otras vivencias desde un análisis sin concesiones, ni complejos.

no solo duelen

Obtiene entradas considerables y  nadie, excepto los despistados que creen  que van  a ver algo tipo Martes y Trece, sale decepcionado. El monólogo es duro, hiriente, muy gráfico y enormemente impactante. No es una novedad. Lo ha paseado y aún continua, por multitud de locales, teatros, colegios, universidades, salas pequeñas y es de suponer que Plazas de toros si hubiera habido ocasión. Porque lo cierto es que es una herramienta eficaz para conseguir el activo rechazo social, que es condición previa para desactivar el mecanismo que arma a los maltratadores y a quienes lo justifican o disculpan de forma más o menos descarada. Especialmente recomendable para la gente joven que recibe un mensaje necesario y comprensible.

Sucede, sin embargo, que en este país, que algunos pretenden pintar de gris, imponiendo un fondo musical de marcha militar, la actriz y su espectáculo han sido denunciados. Directivos de una llamada Asociación Europea de ciudadanos, especializados en alimentar el odio, en intoxicar y faltar a la verdad, presentan una denuncia, concretamente contra lo que ellos llaman “charlas de odio y adoctrinadoras”, que se amplia a la Universidad de Valencia y a todos los centros educativos que prestando sus instalaciones se hayan hecho cómplices del presunto delito.

Equivocados no andan del todo aunque el odio sólo está presente en el espectáculo cuando lo protagonizan hombres cuya crueldad explícita cuando golpean, abusan y asesina, no les hace ganarse simpatías precisamente. Pero hay una clara línea definitoria que acota a estos machitos criminales y excluye a todos los demás hombres, aliados, compañeros y amigos, merecedores de toda nuestra estima.

La denuncia tiene su lógica si se tiene en cuenta que el sentido del humor es enormemente peligroso para quienes se esconden en solemnes banderas o en rígidos principios y pretenden además que su menú nos lo comamos todos y todas, nos guste o no, convencidos mediante demagogia o persuadidos mediante la fuerza bruta, algo que les resulta indiferente.

Y cobra más sentido, cuando se inscribe en la fortísima reacción que pretende cuestionar los recursos asignados para evitar que sigan asesinando a las mujeres, justo cuando parecía que la violencia machista ya era una vergüenza social, asumida colectivamente, frente a la que no valían excusas.

Lo cierto es que no han entendido nada. Porque el monólogo de Pamela Palenciano, no habla de odio, sino de amor. Amor a la propia persona, ese que muchas mujeres necesitan desarrollar y robustecer para poder sobrevivir escapando de situaciones críticas frente a las que están desarmadas. Amor a la humanidad, a la gente decente que no consiente y sobre todo, amor a la vida, esa que sólo debería ser vivida desde la felicidad compartida.

MEJOR QUE LA PAZ EN EL MUNDO

Uno puede desear con toda su alma la paz en el mundo, pero sabe, aun en medio de la peor de las borracheras, que tal deseo pertenece a la categoría de lo imposible mientras que el mundo sea mundo y la especie humana tan animal a veces.

Sin embargo, aspirar a que desaparezca la violencia machista, ansiar que no sigan asesinando mujeres en una cuenta infinita que parece no tener principio ni final, no es un deseo que pueda y deba ser catalogado en esa misma categoría de deseos imposibles.

una decisión

No puede serlo porque la resignación ante una realidad tan injusta, cruel y dolorosa no es una opción. El lamento y la pesadumbre sirven para mitigar la desesperación ante lo inevitable, pero asumir que nada se puede hacer para salvar las vidas de las mujeres, las de ahora y las que están por venir, es hacernos un flaco favor, renunciando a una guerra por la justicia y la libertad, que en este terreno, se convierten en algo más que palabras y exigen algo más que consignas. Es una guerra que no podemos perder, o lo habremos perdido casi todo.

No se debe catalogar como deseo imposible porque estamos hablando de violencias previsibles, con causas conocidas y factores de riesgo. De realidades crueles y frecuentes frente a las que se pueden establecer mecanismos de protección que abran puertas de escape a las mujeres atrapadas en círculos de violencia. Porque hablamos de asesinatos anunciados, con aterradoras señales previas que la sociedad se empeña en ignorar. Hablamos de muertes que causan terribles consecuencias, que castigan a inocentes y envilecen a quienes pretenden posicionarse como asépticos espectadores.

Se trata de terminar con ese modelo de mujer, vulnerable y desprotegida a la que no se enseña que es un ser libre y completo que no necesita de ninguna mirada, ni permiso ajeno para ocupar su espacio en el mundo. Así lo deberían aprender las niñas y jóvenes que hoy bregan un mundo estereotipado donde se las enseña a invertir en apariencia y no en inteligencia.

Y también de proporcionarles a ellos, los futuros hombres del mañana, la seguridad de que la hombría está directamente relacionada con la humanidad, la dignidad y la libertad. Que no es hombre el que apalea a una mujer y pretende disfrazar su debilidad con violencia, sino el que no les tiene miedo. Hacen falta referentes masculinos, que protagonicen otro tipo de relaciones con las mujeres, ajenas a la dependencia y la sumisión.

Va a celebrarse el 25 de Noviembre, Día Internacional contra la violencia de género con un contenido que se va adaptando año tras año a la realidad política y social del momento. Desde la denuncia inicial para lograr el reconocimiento de una tragedia social que durante mucho tiempo se presenciaba indiferente, hasta la exigencia reciente de fondos económicos para financiar las medidas y recursos que se estiman necesarios. Desde la concentración de cuatro modestas pero tozudas mujeres en la puerta de un Ayuntamiento con la puerta cerrada, a una nutrida manifestación que recorre las calles a golpe de tambores con presencia de autoridades.

Ya no se mira a otra parte, el diagnóstico está hecho y también está definido el tratamiento, pero ellas siguen muriendo porque ellos siguen matando.

Quizás toca empeñarse en hacer saltar las palabras del papel a la realidad, convirtiéndolas en políticas de igualdad contundentes y eficaces. Ya sería hora de pasar de la poesía a la aritmética y empezar a contar dejando de declamar, apretando el acelerador de la máquina para llegar antes, sobre todo porque ganar esta carrera permitiría que muchas mujeres llegaran vivas.

LAS QUE NO VOLVERÁN

No una, ni dos, ni tres. Sólo desde Julio, hay hasta 16 mujeres más, según las cifras oficiales, y 4 más que no entran en el conteo de la Administración pero también fueron asesinadas por su condición de mujeres, que no volverán tras las vacaciones a sus ocupaciones habituales. Dos criaturas también se quedaron en el camino.

disculpen

Es cansino, aburrido, amargo tener que reincidir tanto en el mismo tema. Se ha dicho, escrito, cantado y monologado todo lo que hacia falta decir. Sobran las palabras. Faltan los hechos

Porque conocemos las causas y la envergadura del monstruo. Sin leer manuales, ni guías, sabemos que hay hombres que matan a las mujeres porque son unos cafres que creen estar en su derecho de estrangularlas, tirarlas por el balcón o acuchillarlas. Que las matan porque no saben y no aprenden, ni a las buenas ni a las malas, lo que es la libertad, y el derecho a la vida. Porque se sienten autorizados. Lo hacen porque pueden, porque ellos son los putos amos, y ellas las sirvientas.

Ya está bien. De campañas mediáticas, de lacitos, de silencios….Ya sobran complicados procedimientos, normativas, pactos y otros compromisos que no pasan del papel a la realidad y si lo hacen, es de forma tan lenta, tan escalonada, tan difusa que sus efectos son casi nulos.

Basta de hablar de educación en las aulas y no garantizar que el profesorado tenga la formación necesaria para poder impartirla. De esperar que por ciencia infusa, hayan de promover valores y desmontar prejuicios, afrontando una responsabilidad descomunal sin haber recibido ningún tipo de formación ni ideológica, ni pedagógica. Cuando no saben ni lo que tienen que enseñar, ni cómo hacerlo. Y además casi, sin tiempo en la jornada escolar destinado a tal fin.

Ya está bien de pedir denuncias a las mujeres como quien pide aplausos, sin dar garantías de protección y de subsistencia. Sin preparar y formar debidamente a quienes serán responsables de su seguridad y tendrán el poder de decidir sobre sus vidas. Sin exigir responsabilidades por equivocaciones que podrían haberse evitado. Sin poner el foco sobre el delincuente y no sobre la víctima, penalizando a éste con traslados y seguimientos y no a ellas, que lo único que quieren es que las dejen vivir en paz.

Ya nos vale de asistir a concentraciones, ponernos lazos, y aguantar los chistes machistas y repugnantes en la barra del bar, o admitir condenas a mujeres sólo porque lo son, y no por los errores que puedan cometer. De oir canciones que mandan mensajes repugnantes o comprar prensa con titulares que dan ganas de vomitar. De tolerar opinadores y tertulianas que intentan hacer negocio y no justicia con el último asesinato de una mujer. Ya no toca asombrarse ante el último anuncio publicitario que utiliza a la mujer como un trozo de carne, sin derechos ni sentimientos, a disposición de quien lo pueda comprar porque lo que procede es declarar un boicot inexorable a la firma que se atreva a alimentar el monstruo de la violencia.

Ya es hora de actuar y dejar de resignarse ante un fracaso crónico que endurece conciencias y nos hace cada día un poco más inhumanos.

NOSOTRAS SOMOS LA MANADA

Parece mentira que después de un 8 de Marzo que significó un anhelo de vida diferente justiciasegún Beatriz Gimeno, el Gobierno de emepuntorajoy se permita aprobar unos Presupuestos generales del Estado donde se incumplen flagrantemente los compromisos contraídos en el Pacto de Estado contra la violencia de género. Un Pacto que surgió en 2017 tras la visita, un 7N, de un millón de personas, entre ellas unos cuantos autobuses de Xàtiva, llenos de gente cabreada e indignada que exigía medidas efectivas que protegieran la vida de las mujeres. De aquella visita que no fue de cortesía sino como la del cobrador de frac, para cobrar una deuda que no admite demora, surgió ese Pacto de Estado que debía arbitrar soluciones y recursos. Prometieron para financiarlo 1000 millones de euros, bonita y redonda cantidad que lucía bien en los titulares, a razón de 200 millones anuales durante sus cinco años de vigencia.

Sin embargo ese acuerdo, que ya nació muerto para algunos, no ha llegado ni al estreno porque en su primer año de vigencia el Gobierno de emepuntorajoy ha hecho un habilidoso y descarado juego de manos presupuestario y donde dijo 200, ha dejado 80. Por eso, 120 millones, que se dice pronto, se han quedado por el camino.

Parece mentira que se olvide con tanta facilidad que este país se vistió de morado un 8 de Marzo, y no precisamente por ser el color de los golpes, sino porque simboliza la lucha de las personas decentes por la igualdad y contra el machismo. Y salió a la calle a reclamar para las mujeres igualdad y dignidad, reconociendo la imprescindible aportación que hacen a la sociedad, aunque el sistema no quiera hacerse cargo de la inmensa deuda que tiene contraída con todas ellas. Y muchos comenzaron a hacerse preguntas y otras encontraron respuestas que les permitían soñar con otro mundo mejor.

El 8 de Marzo fue un grito alto y claro, pero casi dos meses después no ha obtenido respuesta alguna de quien es duro de oído y de corazón. Por eso, sucede que cuando una mujer, cuya terrible experiencia no admite justificación ni dispensa de ninguna clase, recurre a la justicia para pedir reparación y castigo , se encuentra con una sentencia que sonroja a todo un país. Una sentencia que no hace justicia sino que al contrario, responde con violencia y desvergüenza, ante una realidad que cualquier criatura sabría calificar con más dureza que el tribunal responsable.

No hace falta entender de leyes porque no se trata de técnica jurídica sino de la percepción certera de que algo funciona muy mal. La ciudadanía como las criaturas, tiene una intuición siempre acertada para distinguir la justicia de la sinrazón. Y las mujeres han leído con claridad el mensaje oculto lanzado por ese Tribunal que banaliza el delito y penaliza a la víctima.

Es de agradecer que Ayuntamientos como el de esta ciudad y otros se hayan pronunciado en contra de una sentencia inadmisible y a favor de una víctima doblemente maltratada. Siguen así el mandato de una ciudadanía que ocupó calles y plazas, Juzgados y Ayuntamientos, con el corazón caliente, el ánimo tenso y el corazón encogido.

No se ha escrito el final de la historia. Se ha sembrado una semilla que está germinando y las calles no van a emmudecer. No hay marcha atrás. Se ha puesto en marcha una manada, que va a defender con fiereza su integridad y su vida y por eso, se va a seguir haciendo historia, de esa que se escribe con letra pequeña pero consigue los grandes titulares porque cambia el mundo.

CUÁNTO?

 Todavía no ha pasado el suficiente tiempo como para olvidar el 19J. Fue aquel día de Junio de 2017 en el que los Ayuntamientos del país se llenaron de la energía y la rabia, de muchas personas que respondieron al llamamiento que la plataforma Alerta Feminista había realizado. Un llamamiento que pretendía reclamar al Gobierno la inclusión de 120 míseros millones de euros en los Presupuestos del Estado de inminente aprobación porque eran la cantidad cifrada por las asociaciones de mujeres para ser coherentes con las promesas realizadas.  Ni-una-menos (1)

Se argumentó entonces que los presupuestos eran la piedra de toque que marcaba la diferencia entre quienes vierten lágrimas de cocodrilo y quienes honestamente están dispuestos a hacer todo lo que esté en sus manos para frenar la violencia machista. Ese monstruo causante de inmenso dolor, impune e inmune a discursos y condenas simbólicas que al mismo tiempo que mata, va deslizando el veneno de sus ideas en la sociedad.

Ocuparon los Ayuntamientos quienes habían alcanzado un punto de rabia e indignación desde el que sólo aceptaban recursos y ni un solo discurso más .De los que se pagan con dinero . De los que son prosaicamente materiales, pero sirven para pagar a profesionales que apoyen la supervivencia de las mujeres o para dar de comer a las criaturas que se han librado por los pelos de un padre maltratador.

Recientemente las mismas mujeres que lanzaron esa primera convocatoria se han movilizado para solicitar cierta información a los Ayuntamientos propiamente dichos. Que es cierto que funcionan asfixiados por ese Ministro con cara de Simpson, que utiliza su poder sobre la caja del dinero para imponer su mezquina forma de hacer política. Pero que, con todo, son dueños de sus decisiones políticas que reflejan a la perfección sus prioridades.

La campaña, denominada “Hay que pagar el precio de la vida de las mujeres” que lanza Alerta Feminista y en Xàtiva ha sido secundada por XATEBA, pretende averiguar la parte del presupuesto municipal que se destina a la lucha por la igualdad y contra la violencia. Reforzar la idea de que un

Ayuntamiento es muy dueño de decidir un reparto donde las partidas para la igualdad sean testimoniales o sean superiores incluso a lo que marca lo políticamente correcto. Aunque sea un tema que siempre trae polémicas poco convenientes y resulte poco atractivo porque no parece tener solución a corto plazo.

No se trata de fiscalizar desde el descaro o la soberbia. Las mujeres que luchan contra la violencia saben perfectamente que han de buscar alianzas y complicidades y no lo contrario. Quizás pueda parecer que es una forma de presión, de intromisión. Y en realidad, así podría entenderse por quienes entienden que la ciudadanía y las mujeres están más guapas calladas dejando hacer a quienes saben y velan por nuestra bienestar, siempre por nosotras pero sin nosotras. Pero el movimiento de las mujeres ya superó esa fase de la tutela y ha asumido dos verdades indiscutibles: que nadie hablará por ellas, mejor que ellas y que si la vida de las mujeres tiene precio hay que exigir el pago íntegro y rápido.

El Gobierno aprobó un Pacto de Estado contra la violencia al que dijo dotar de 1000 millones de euros, redonda cantidad que quedaba genial en los titulares. A día de hoy, todavía no ha consignado ni un solo euro a la aplicación de ninguna de las medidas propuestas. Calificar esta conducta requiere adjetivos poco adecuados para la expresión pública.. pero no lo duden, aunque quizás no los oigan todavía, están retumbando tambores de guerra que no le auguran nada bueno.