PERDONEN QUE INSISTA

Hay temas sobre los que pesa una especie de ley de punto  final. Por ejemplo, en el asunto  de la Reina de la Fira de Xàtiva existe,    una especie de ley del silencio derivada de la conclusión  del  referéndum realizado  en su día. Su resultado se entiende como una  sentencia divina que impide cualquier replanteamiento o debate posterior, permitiendo cerrar todas las bocas y silenciar cualquier discrepancia. Nadie quiere alcanzar la sabiduría, con una rectificación colectiva.2014-07-22 13.18.12

Cierto es que se realizó una consulta en 2016 en la que 3.984 personas avalaron la existencia de la figura de la Reina.  Algo impensable para quienes entienden con absoluta claridad, que esta figura es hoy anacrónica y prescindible. La figura, se entiende, no la persona que desempeña el papel. En ningún caso se trata, de cuestionar la valía y dignidad de las mujeres que han desempeñado y desempeñarán el puesto, si nadie lo remedia. Así que que nadie ha de pretender convertir el rechazo de la figura de la Reina, en el rechazo a las muchas mujeres que lo han hecho muy requetebién.

La opción ganadora en el referéndum resultó tan increíble porque de ninguna manera encaja con un país que secundó en masa una convocatoria feminista que reivindicaba igualdad y respeto para las mujeres.

Pero las opiniones pueden mutar y avanzar en coherencia con  valores  de igualdad  que consiguen ir triunfando  sobre  prejuicios caducos que poco a poco son erradicados. Y ya se sabe que las feministas y los feministas, que ahora resulta que son mayoría por aquí,  son tercas, incombustibles y nunca olvidan. Y por eso,  es legítimo declararse en rebeldía, y acogerse a la libertad de expresión o lo que queda de ella, para seguir defendiendo  las propias ideas.

Aunque sólo sea  como terapia contra los picores que produce toda la parafernalia sexista que la coronación  conlleva, merece respeto la manifestación de tan honda discrepancia e incluso un esfuerzo añadido para empatizar y comprender a quien no puede callar, a riesgo de reventar.

Lo que se presta a discusión es  la oferta de representación que se hace, sólo a ellas, basada en su condición de mujeres, como objeto ornamental, estéticamente agradable pero vacío de cualquier  contenido.

Opciones  existen, como la de Vilafranca  donde optaron por ejemplo por elegir niña y niño que realizaran estas funciones de representación de la ciudadanía.  O Moncada donde fue una persona intergénero -un tipo de identidad sexual- la que optó y fue elegida a ocupar el puesto. O Gata de Gorgos, donde ejerce esas funciones de representación una pareja perteneciente a una generación que es promesa de futuro.

Resulta difícil comulgar con tradiciones que se pegan puñetazos con el deseo de dejar atrás estereotipos que de ninguna forma favorecen a las mujeres. También era tradición fregotear la ropa en el lavadero, y a ver quien es el guapo que aboga aquí por mantener la costumbre.

 Al mismo tiempo que se preguntó sobre la reina se preguntó sobre los toros y es de suponer que la respuesta obtenida tampoco satisfizo a todo el mundo. Sin embargo hay diferencias importantes entre ambas preguntas ya que es legítimo opinar sobre el trato dado a los animales porque todos lo somos, dicho sea educadamente. Pero, en cambio, los asuntos relativos al papel de las mujeres  en la sociedad,  no deberían ser fruto de ninguna votación, sino determinados desde el respeto absoluto a los derechos básicos de igualdad y no discriminación. Se podría señalar también que la decisión tomada sobre los animales  está en la línea de una sociedad moderna y civilizada, mientras que las mujeres no tuvieron tanta suerte.

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MEMORIA

La memoria histórica es una clase de memoria especial que no se alimenta con rabos de pasas. Es una memoria necesaria que no es fruto del rencor ni de la venganza sino del convencimiento de que hay que reconocer la historia tal como fue y no tal como nos la contaron. No por revanchismo, no insistan, sino por equilibrar una situación de olvido y humillación que ha de ser rectificada para poder, entonces sí, dar un paso adelante y mirar el futuro sin deudas pendientes.  memoria 1

No es un tema bonito. Muy al contrario, es enormemente doloroso recordar uno de los momentos más crueles y sanguinarios vividos en este país, cuando las reglas de convivencia desaparecieron y la fuerza bruta se impuso sobre la razón. Un conflicto que ha marcado a muchas generaciones de ciudadanos y ciudadanas que no pudieron aprender a serlo, sino que por el contrario han crecido y aprendido con el miedo, la sumisión y la impotencia.

A las jóvenes generaciones, a las que igual de poco inspira la Guerra Civil que la Guerra de Sucesión, les puede parecer un tema de mesa camilla, de gente vieja y traumatizada que no es capaz de sacarse de encima un episodio histórico algo áspero. Y no perciben que la Guerra Civil, cambió el curso de la historia de este país con consecuencias que les afectan de lleno porque determinan como es el país en que viven, quien manda realmente en él, como es la distribución del poder y la riqueza, quien cuenta la Historia y las historias para quedar en la mejor posición…

Hay también quien reniega de la memoria porque pretende situarse en una imposible equidistancia, atribuyendo a ambos bandos responsabilidades y repartiendo por igual la cuota de sangre y violencia que conlleva cualquier enfrentamiento armado. Cierto es que la guerra es, por definición, sucia y brutal porque siendo su fin el exterminio del enemigo no podía ser de otra manera

Pero se empeñan en ignorar que su origen se sustenta en una decisión soberbia e ilegítima que se pasó por el forro la voluntad de la mayoría de la población y siguió haciéndolo durante 40 largos años. Y no quieren mirar a las miles de víctimas causadas cuando ya estaban cautivas y desarmadas que hoy siguen esperando justicia y reconocimiento.

Lo cierto es que la Historia ya ha dado su veredicto que es inapelable, por mucho que queden reductos donde se cuenten cuentos que sólo algunos se atreven a oir. Porque no hay, a estas alturas, ningún debate que ganar sobre el quien, cómo , cuándo y porqué. Lo que sí que queda es una, o más bien miles, de heridas que cerrar reconociendo la injusticia sufrida por miles de personas, muertas y enterradas bajo un olvido feroz. Nadie puede volverlas a la vida, pero sí que es posible recuperar su memoria y darles una digna despedida.

De eso trata la memoria histórica. De la paz, Pero no de la paz de los cementerios, de la paz de los corderos, de la paz del olvido. Es la búsqueda de la justicia pacífica, del reconocimiento de la verdad, que fue la primera víctima de la contienda.

Por eso, que haya una Concejalía y un concejal, responsable de la Memoria histórica en el Ayuntamiento de Xàtiva, que además se muestra activo en su responsabilidad, organizando actos divulgativos y sensibilizadores sobre el tema, es de agradecer. Quizás su tarea no dará muchos votos porque podría parecer que moverse en el pasado no da opciones de futuro, pero en realidad no hay tarea más rentable que construir un presente sustentado en la justicia histórica.

PENSIONISTAS

La pasada semana un grupo numeroso de personas se congregó ante el Ayuntamiento de Xàtiva en una protesta que, como otras muchas, no tiene nada de resignada ni silenciosa. Eran pensionistas, mujeres y hombres que han alcanzado una etapa de la vida que antaño se identificaba con pérdida de facultades, dependencia e inminente fin del ciclo vital. Hoy, sin embargo, en la mayoría de los casos, llega a este status gente llena de energía y proyectos, perfectamente capaz y autónoma, y desde luego absolutamente convencida, con toda la razón, de que su contribución a la sociedad ya ha sido mucha y se merecen disfrutar, ahora o nunca, de un merecido momento de  relax y descanso.

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Es gente que ha conseguido llegar a esa edad prometida y esperada en la que se inicia una nueva etapa donde el empleo, como ocupación cotidiana, obligatoria, reglada y, a veces, muy poco gratificante, deja de ser una obligación. Gente que se ha ganado la vida y ha contribuido a la sociedad en la medida de sus posibilidades, alcanzando así el derecho a disfrutar del esfuerzo realizado durante muchos años. Y por eso cobran pensiones de jubilación, que nadie les regala graciosamente sino que es resultado directo de sus largas vidas laborales y de las aportaciones realizadas durante muchos años.

Congregadas ante el Ayuntamiento de Xàtiva, como sucedió  en muchos otros del país, pretendían hacer ver su justificado cabreo ante la subida de un ridículo 0’25 % de su pensión que puede llegar a suponer en el mejor de los casos, dos euros mensuales. Tan macanudo importe se presta a muchas bromas y chirigotas, pero lo cierto es que no tiene nada de gracia que por cuarto año consecutivo la pensión suba menos que ese puñetero IPC que señala el precio de las cosas y siempre supera las subidas  haciendo que la nómina o pensión se queden cada vez más cortas e impongan penurias derivadas de los excesos ajenos.

La OCDE advierte de que en España peligran las pensiones “decentes” aunque se olvida de las indecentes que también existen y también peligran como las pensiones de viudedad, que perciben mujeres en el 82% de los casos y cuya mísera cuantía hace de ellas un insulto más que una pensión imponiendo a sus “beneficiarias” la pobreza como compañía no deseada. Muchas mujeres perciben además, las llamadas pensiones no contributivas, porque su aportación laboral se ha dado en lo que se llama la economía informal, esa que sostiene el mundo pero no tiene regulación, ni reconocimiento, ni recompensa.

Todas peligran porque la llamada hucha de las pensiones ha sido metódicamente desvalijada, año tras año, lo que es motivo de auténtica preocupación. Sobre todo teniendo en cuenta que según el propio gobierno, el número de españoles mayores de 64 años se duplicará en las próximas cuatro décadas. En pocas palabras que esto no pinta nada bien.

La muy preocupante conclusión es que si las pensiones de hoy son una mierda como han sido calificadas con acierto aunque con poca elegancia, las del futuro no parecen gozar de buena salud, sino todo lo contrario. Y permitir que esta bola siga rodando, aceptando que las pensiones acaben siendo limosnas y que el sistema quiebre, dejando a cada cual que se apañe como pueda es un escenario que produce verdadero pánico.

Se impone quitarles de las manos la llave de la caja a los actuales gestores ante su inexcusable mala gestión y garantizar que quienes los sustituyan apuesten con firmeza por la calidad y la sostenibilidad del sistema público de pensiones, defendiendo la justicia social hasta sus últimas consecuencias

PACTOS FIRMADOS PARA CUMPLIRLOS

En el pasado Pleno el Ayuntamiento de Xàtiva, como pasará en otros muchos sitios, suscribió el Pacto valenciano contra la violencia machista. Vaya por delante que no lo aprobó, como se tituló la noticia, sino que lo suscribió, porque aprobado ya está por la plana mayor del poder político, los agentes sociales, entidades y plataformas, Universidades, colegios profesionales, ONGs, Fuerzas de seguridad y así hasta sumar 63 actores y actrices participantes en la elaboración de este pacto. De lo que se trata ahora es de adherirse desde la responsabilidad, como obligación libremente asumida haciendo propios los compromisos y medidas que allí se plantean

El pacto valenciano es un acuerdo, un pacto social promovido desde el gobierno valenciano, que pretende que cada cual ponga su grano o su saco de arena, según proceda, para contribuir a aislar y destruir el machismo.

Su valor radica en que ha sido consensuado con todas las partes que de alguna forma intervienen en el proceso de prevención, detección, atención y protección de las mujeres víctimas de violencia de género, o que tienen un papel esencial en su supervivencia facilitando medios y recursos. Su riesgo es el incumplimiento, realidad tristemente habitual de este tipo de acuerdos, pasado su momento de gloria mediática.

El Ayuntamiento de Xàtiva por unanimidad suscribió dicho pacto. Y hay que celebrarlo, pues sería intolerable la desvinculación de una apuesta social compartida de esta envergadura. Sin embargo, suscribir declaraciones o manifiestos de condena contra la violencia de género, siendo acción muy necesaria por lo que tiene de enviar un mensaje nítido y sin fisuras a la sociedad, ha demostrado también su inutilidad para frenar, por si misma, la violencia machista.  Ilustración. Una mano firmando un contrato. Contratación. Trabajo.

Se requiere pues, un paso más allá que consiste en el desarrollo y aplicación de las medidas contenidas en el pacto. En este caso de las que competen a los Ayuntamientos que son 27, lo que supone más de un 9 % del total del pacto.

Entre ellas, algunas ya están en marcha en Xàtiva, lo que constata el interés y sensibilidad del actual Gobierno de la ciudad. Otras, ciertamente están formuladas con cierto grado de ambigüedad, lo que exige un esfuerzo suplementario para concretar su aplicación. Pero también hay otras cuyo cumplimiento requiere con claridad meridiana una acción concreta que implica la creación o modificación de normativas y procedimientos.

Así sucede, por ejemplo, con la medida que obliga a reservar para las mujeres un 30% de plazas en las oposiciones a Policía local. O la que insta a tomar medidas que garanticen el anonimato en los padrones municipales de las mujeres y sus criaturas para evitar su localización. No admite dudas la medida que plantea la bonificación del 100 % del IBI de la parte de la vivienda que sea propiedad de las mujeres víctimas de violencia si comparte su posesión con el agresor. O la que prevee bonificaciones totales o parciales en el acceso al ocio educativo y deportivo de las mujeres y sus criaturas, como XATEBA ha reclamado en sus alegaciones a las ordenanzas fiscales.

También es clara la medida que insta a los municipios a analizar sus recursos y procesos de intervención para detectar fortalezas y debilidades, que viene a ser el antecedente a dotarse de un Plan Integral contra la violencia, del que Xàtiva todavía carece. El Pacto también afectará áreas tan sensibles como la del presupuesto, que deberá ser blindado y aumentado,

Son medidas contra la violencia machista que incrementan considerablemente la efectividad de las concentraciones y minutos de silencio habituales. Para determinarlas se ha buscado el necesario consenso social. Ahora solo hace falta que salten del papel a la realidad.

ELLAS ESTÁN AHÍ

lupa3Xàtiva, ciudad culta, amante de la literatura. Xàtiva, ciudad organizadora de certámenes literarios  de reconocido  prestigio. Xàtiva, ciudad  que no encuentra para formar parte de los eminentes jurados que librarán  importantes premios, a mujeres con la suficiente talla cultural o artística,  como para evitar que el listado de integrantes sea absolutamente monocolor, absolutamente masculino. No sólo sucede con la literatura. También con otras actividades, culturales y artísticas, donde suele ser un ejercicio decepcionante comprobar que nunca, y nunca es nunca, aparecen mujeres formando parte de los órganos encargados de la valoración, como si no existieran, como si no estuvieran cualificadas, como si su opinión no tuviera ningún valor.

A la hora de designar personalidades de reconocido prestigio del ámbito local que aporten con su rigor y cualidades, seriedad y transparencia a cualquier evento es enormemente llamativo, y si me permiten, algo insultante, que las mujeres nunca sean reclamadas, jamás designadas por ese dedo que parece  algo despistado, por no decir,  misógino.  Parece mentira, y lo es, que en una ciudad donde el 52% de la población es del sexo femenino, no haya, como hay entre los hombres, mujeres con suficiente nivel  en cualquiera de las áreas a valorar,  como para  ser objeto de este tipo de honores y consideraciones.

Más teniendo en cuenta que en la vida cultural de esta ciudad  las mujeres son un activo motor que impulsa, organiza, celebra y protagoniza multitud de encuentros e iniciativas.  Están ahí, quizás sin ocupar en el escaparate social el puesto que deberían,  por causas, de las que sin duda alguna, no son ellas responsables.

 

Están ahí y solo hay que hacer el esfuerzo de verlas, de ponerles nombres y apellidos, de reconocer sus méritos , de no permitir que sus talentos sean enmascarados , oscurecidos por los de los varones que sin duda, son también expertos acreditados cuya valía nadie puede discutir.

Están ahí, pero si no estuvieran, habría que poner los medios para que estuvieran porque una sociedad, una ciudad que no extrae todas las capacidades y posibilidades de la mitad de su población está haciendo un ejercicio de miopía que sin duda irá en su contra.

Apostar por la igualdad es algo más que sentidas declaraciones y actos simbólicos. Es cambiar la realidad, transformarla, introducir cambios reales y visibles, contantes y sonantes. En todas las áreas municipales. Sin excepción. Implica por ejemplo, que las ordenanzas fiscales del próximo año, en fase de exposición pública, pendientes de las alegaciones que puedan ser presentadas, incluyan entre quienes se benefician de exenciones y bonificaciones en el uso de instalaciones públicas a las mujeres especialmente vulnerables y necesitadas de protección, como son las víctimas de violencia machista.

El movimiento se demuestra andando. De los dichos a los hechos, a veces va un trecho tan grande que mientras se recorre, se pierde la memoria  y se cuelan urgencias y prioridades  que hacen olvidar  con enorme facilidad compromisos y promesas.

A las mujeres les pasa siempre. Siempre son las primeras sacrificadas en las crisis, las últimas en ver reconocido  su esfuerzo. Cuando reclaman, siempre reciben más mordiscos de los habituales, cuando callan son ignoradas sin ningún  sentimiento de culpa. Cuando triunfan, su éxito es menos brillante, cuando fracasan, a todos les parecía previsible. Su excelencia siempre es cuestionada y aprenden bien pronto que han de trabajar siempre  el doble para conseguir, muchas veces,  la mitad

Ya es hora de que las cosas cambien. Desde los pequeños detalles a los actos más revolucionarios. Empezando por buscarlas para que, en pie de igualdad, formen parte de quienes juzgan y puedan dejar así de ser juzgadas.

LAS DE TODA LA VIDA

pequeño comercio

Es un hecho constatado el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento y su Concejalía de Promoción económica para dinamizar la economía de la ciudad impulsando la no siempre cómoda participación de las asociaciones del empresariado y comerciantes y promoviendo ofertas formativas y eventos como los Outlets que esta pasada semana ocupaba la Alameda. Quizás valga la pena detenerse, sin embargo, sólo un minuto, en reconocer la labor de otro tipo de negocio, de empresariado que no suele obtener ningún tipo de protagonismo en estas campañas , sin duda muy necesarias para fortalecer uno de los elementos esenciales de la economía de una ciudad de servicios como es Xàtiva.

Pero igual que Teruel también existen, los pequeños, los muy pequeños, comercios. Esos de toda la vida, que se ubican en calles y plazas de barrios donde los especialistas dicen que no hay negocio y por tanto son ignorados por las grandes cadenas. Esos que están en los barrios histórico o viejos según se mire, en las calles estrechas donde no se compra con coche, sino que se arrastran los carritos de la compra, -qué buen invento para las mujeres-, a pesar de las aceras raquíticas o los grandes escalones.

Son las pequeñas tiendas, las de toda la vida, que carecen de escaparate y a veces hasta de nombre, porque son la tienda de Pepita, o la de la esquina, o simplemente la del barrio porque es la única que resiste.

Tiendas oscuras, pero limpias. Carnicerías diminutas pero relucientes. Peluquerías de un solo secador. Fruterías con básculas del siglo pasado. Esas tiendas donde la clientela tiene nombre y apellido, y se conocen las anteriores y venideras generaciones. Donde siempre hay un rato para la cháchara y por eso, si caben, hay un par de sillas para que la gente, las mujeres que suelen ser mayores, descansen antes, durante y un ratito después de comprar.

Tiendas que son negocios, pero sólo técnicamente, porque sus beneficios son de risa y solo sirven para sustentar una existencia modesta y sin grandes aspiraciones económicas. Tiendas además que durante la época más dura de la crisis, en aquel momento en que muchas neveras se quedaron vacías de forma casi permanente y muchos niños almorzaban

pan con pan, fueron fundamentales para evitar situaciones verdaderamente dolientes.

Porque son tiendas modestas pero solidarias. Y muchas de ellas supieron comprender el tiempo que vivían y el papel que se exigía de ellas y actuaron con criterios poco comerciales pero muy humanos y generosos. Y fiaron dinero a quien necesitaba un respiro, que luego casi siempre recuperaron. Y adelantaron alimentos a quienes no se lo pedían, por vergüenza, sin hacer sufrir ni un milímetro a la dignidad de la persona.

Gracias a ellas, muchas personas superaron los meses más negros de un período que ahora nos dicen que terminó aunque en el camino se ha dejado mucha gente y mucho sufrimiento

En ellas se escucharon muchas confesiones, muchas pequeñas tragedias que se cuentan en voz baja, sin aspavientos ni altavoces, pero que reflejan el dolor que ahora parece que fue imaginario.

Ahora que salimos de la crisis, que dicen que volvemos a los tiempos de las vacas gordas, de la abundancia quizás alguien tendría que hablar por ellas, para reconocer su valor y su función y también, porqué no , para reivindicar que sean protegidas frente a la implacable invasión de las grandes cadenas y marcas contra las que les es imposible competir.

Cada vez que una de estas pequeñas tiendas baja la persiana para no subirla, el barrio queda más despoblado, más desprotegido… Muchas familias sentirán su ausencia y se replantearán vivir en un sitio tan abandonado y carente de servicios. Y se tomarán decisiones que afectarán mucho más que a los dueños que cerraron su pequeño negocio porque ya no podían aguantarlo más, o simplemente porque se hicieron tan mayores que decidieron que ya era hora de entender la vida como algo más que un trabajo.

Tiendas pequeñas, pequeño comercio. Pero grandes empresas humanas absolutamente necesarias en una ciudad que cuida a su gente y sabe que cosas son las que realmente importan en la vida

JUVENTUD, DIVINO TESORO

La juventud es una fase de la vida de limitada duración que se vincula a una serie de cualidades y privilegios de los que habría que mucho que hablar.

Es realmente un momento envidiable porque hay toda una vida por vivir, esa famosa página en blanco que unos escriben con letra de caligrafía y otros emborronan. En cualquier caso, es un período siempre prometedor de emociones y experiencias dignas de ser vividas que hemos de afrontar a ciegas, sin anticipar algunas de las que nos gustaría más prescindir.    vejez evitable

Ser joven es ciertamente un privilegio por lo que tiene de abundancia de energías, de ímpetu, de exuberancia vital y seguridad en la propia persona que se cree invulnerable y todopoderosa. Aunque el mismo tiempo, ser joven sea también un castigo en lo que se refiere a incertidumbres, miedos, complejos e inseguridades. Evidente contradicción que inaugura un catálogo interminable que viviremos a lo largo de nuestra existencia.

Quizás lo ideal sería tomar una pastilla tras la jubilación para recuperar la juventud y poder volver a afrontar la vida con las experiencias adquiridas. Pero esa oferta no está en el mercado. Vendría bien, quizás, no simplificar e ignorar los matices para no reverenciar ciegamente la condición juvenil, ni machacar groseramente la vejez, porque en ambos momentos vitales soplan vientos a favor y en contra.

Lo cierto es que las circunstancias que les han tocado hoy a la gente joven no son para echar cohetes. Dos de cada tres jóvenes menores de 25 años están en paro a pesar del esfuerzo formativo, que hacen los propios interesados y sus familias. Se coleccionan titulaciones como para empapelar la muralla china lo que les convierte en la generación teóricamente más preparada que ninguna, aunque laboralmente más castigada que cualquier otra.

El panorama hace cundir el desaliento y es caldo de cultivo de actitudes derrotistas, autoexcluyentes y pasotas. Prima el individualismo más feroz, desconfiando de una sociedad que no sólo los bloquea, sino que además, en algunos casos, pretende desacreditarlos haciéndolos responsables de una situación que les ha sido impuesta y que se niegan legítimamente a aceptar. No es pereza, sino rebelión negarse a trabajar por salarios de miseria o directamente gratis. O hacerlo en faenas muy por debajo de su preparación, o si son acordes con ésta, esquivando fácilmente el reconocimiento profesional y salarial que merecen.

Por eso es de agradecer que una entidad como el Consell de la Joventut de Xàtiva se esfuerce para dinamizar el tejido social joven de la ciudad. Es vital no dejar que se amuermen, que se resignen, que se vayan.…muchos se han ido físicamente, pero otros lo han hecho en espíritu renegando de un país que a ellos como a tantas otras personas, ni les da , ni espera nada.

Y, sin embargo, a poco que se reflexione, es estúpido ignorar que son el futuro. Visto desde la perspectiva más materialista, el futuro de esas pensiones y prestaciones que todo el mundo aspira a cobrar. Y alzando la vista, a horizontes menos interesados pero más interesantes, el futuro de todo un país que, sin jóvenes, se va a la mierda.

Por eso conseguir que se vinculen a proyectos sociales y colectivos, que opten por defender opciones ideológicas y se comprometan con ellas rompiendo el nihilismo estéril y el individualismo embrutecedor en el que les quieren encerrar, es una tarea tan necesaria como compleja.

El Consell de la Joventut de Xàtiva y la Concejalía del ramo tiene que intentarlo. No lo tiene fácil y en ese empeño, ha de contar con la colaboración necesaria para recuperar a esa generación que no podemos dar por perdida.